04-12-2021
"Argentina a la luz de las elecciones de Francia (y del mundo)"
Por Virginia Gómez  @mavirginiagomez

El domingo 23 se realizaron las elecciones en Francia. El resultado confirma una tendencia internacional, la crisis de los partidos tradicionales que se alternaron en poder durante la etapa neoliberal.

La crisis económica internacional del 2008 empeoró las condiciones de vida de miles de millones de personas en el mundo, y abrió una crisis de envergadura a los partidos tradicionales de los países centrales, a quienes se ve como los responsabiliza por la "catástrofe social" producida.

En el terreno político electoral, la emergencia de Trump y Sanders en Estados Unidos, como expresiones outsider de los partidos republicano y demócrata son una expresión de dicha crisis. En Inglaterra con el referéndum a favor de la salida de la Unión Europea. En Francia con cuatro formaciones que apenas superan en 20% de los votos, mientras los dos partidos que se alternaron el poder durante las últimas décadas quedaron fuera de la segunda vuelta electoral. Van al balotaje Macron que obtuvo el 23,7%, seguida de Le Pen que alcanzó el 21,9%. Fillon quedó fuera con el 19,7%, y detrás Mélenchon con un 19,2%.

Los gobiernos de minorías, sin hegemonía sobre sectores más amplios, parecería ser el signo de esta nueva etapa. Donde el mecanismo artificial del balotaje, resuelve de manera inestable y superficial la crisis de consenso que atraviesan las principales sociedades del mundo.

¿A qué responde esta situación? La crisis económica internacional que no está cerrada ni resuelta, ya que no hay tendencias al crecimiento económico que sean considerables como para avanzar en otra etapa, divide a la clase dominante. El establishment no tiene una salida unificada para sortear los estructurales obstáculos que se le presentan. En ese marco, surgen nuevos reagrupamientos que expresan por derecha e izquierda el descontento de sectores considerables de la sociedad, que ven en el neoliberalismo y la globalización, proyectos responsables de sus padecimientos.

Argentina no está exenta. No se vislumbra posibilidades fehacientes de crecimiento económico, y por el panorama internacional los capitales no giran hacia la periferia. La supuesta lluvia de inversiones se avizora como una tormenta.

En dicho escenario, los partidos tradicionales que se alternaron históricamente en el poder no pudieron reconstruir su crisis pos 2001. El radicalismo es una minoría dentro de un "Gobierno de minoría" como Cambiemos. El peronismo está lejos, inclusive con la ya casi improbable candidatura de Cristina Fernández, de alcanzar una nueva mayoría.

Para el italiano Antonio Gramsci, que teorizó sobre este tipo de crisis políticas de los partidos tradicionales como uno de los aspectos que hacen a las "crisis orgánica", emparentaba las mismas a una "crisis de autoridad", de hegemonía.

Gramsci sostiene que "se trata, en efecto, de la dificultad de construir una orientación política permanente y de largo alcance, no de dificultad sin más. El análisis no puede prescindir del examen: 1) del porqué se han multiplicado los partidos políticos; 2) del porqué se ha vuelto difícil formar una mayoría permanente entre tales partidos parlamentarios; 3) en consecuencia, del porqué los grandes partidos tradicionales han perdido el poder de guiar, el prestigio, etcétera".

Claro está que aún en Argentina no están desarrolladas todas las tendencias de una crisis orgánica. Pero la posibilidad de construir una orientación política y permanente, de largo alcance, no parecen estar cercanas.

Hasta el momento esta tendencia se expresa en polarización electoral y en candidatos sin partidos, o en partidos sin candidatos. Y en un gobierno de minoría que necesita "dadores voluntarios de gobernabilidad", como la que el PJ-FpV y el Frente Renovador le garantizan a Cambiemos.

Gramsci utiliza los elementos que hacen a la crisis orgánica para explicar el surgimiento de nuevos fenómenos políticos, de "nuevas formas de pensar", que incluyen fenómenos aberrantes.

Sobre ese campo abierto, tiene que trabajar una izquierda anticapitalista y socialista, que acumule las experiencias y lecciones del pasado, pero con el horizonte en el futuro de una sociedad superior.

Virginia Gómez. Exclusivo para Cadena BA. 24/04/2017
Licenciada en Ciencia Política (UBA). Docente. Staff de "La Izquierda Diario"