11-06-2026
24-04-2017 | PANORAMA POLÍTICO BONAERNESE
"Un afecto paradógico"
Por Andrés Lavaselli @Lavaselli (Agencia DIB @AgenciaDib )
Previsiblemente estruendosa, la mudanza electoral de Elisa Carrió a la Ciudad Autónoma tuvo un efecto paradójico en el oficialismo bonaerense: volvió a poner sobre el tapete graves acusaciones, pero al mismo tiempo contribuyó a consolidar el perfil "duro" que viene cultivando María Eugenia Vidal. Y despejó el campo para su juego político, en la previa de una carrera electoral que, por otra parte, muestra a un peronismo más retrasado pero igual de tensionado.

Como suele hacer, Carrió apuntó a la yugular: en dos entrevistas de TV y dos reportajes concedidos a la prensa gráfica nacional, vinculó a la administración de Vidal, a través de su ministro de Seguridad, Cristian Ritondo, con el narcotráfico y las operaciones internas de inteligencia. Ritondo no es un ministro más: llegó a ser oficialmente anunciado como candidato a vicegobernador. "Lilita" recordó, además, que había señalado por lo mismo al jefe de la Policía bonaerense, Pablo Bressi. 

No parecen ser la invención de alguien que, como alegó "Lilita", quiere "muchísimo" a Vidal. Y que también le adjudicó a la Gobernadora la caída de su pre candidatura bonaerense. Vidal fue, probablemente, más sincera. Se abstuvo de incorroborables efusiones sentimentales y, con enfática frialdad -si cabe esa figura- respaldó a Ritondo y al ministro de Justicia, Gustavo Ferrari, al que la Diputada atacó sin mucho detalles, aunque se estima que por haber integrado el gobierno de Daniel Scioli y por su cercanía interna con Daniel Angelici. De paso: no es casual que el presidente de Boca habilitase por primera vez el viernes la difusión de una foto que permite observar los contornos de su núcleo político. 

"Como no formamos parte de las mafias las podemos combatir", dijo Vidal al anunciar exámenes toxicológicos a los policías, primeros a los directamente implicados en el combate al narco y después al resto. Es una medida de alto impacto público, pero en términos políticos el mensaje estuvo contenido en la introducción. ¿Vidal, que recordó que Ritondo sufrió amenazas, habló de administraciones anteriores o de vínculos de Carrió con quienes la proveen de información para sus denuncias?
Si el enojo de Carrió tiene que ver con una "operación" de la gobernadora para acelerar su mudanza, entonces Vidal se anotó un triunfo doble: "Lilita" fue corrida solo luego de que sus denuncias dieran orr tierra con la pre postulación de Jorge Macri.
Una cosa quedó clara: para gobernadora, la salida de Carrió despejó lo que su entorno político más cercano describía como una amenaza. El razonamiento detrás de ese alivio es simple: si Carrió, que viene de perder la interna de Cambiemos por más de 5 millones de votos, se permite salpicar con sus acusaciones al principal activo electoral del espacio, qué pasaría con la conducción política de Vidal después de una victoria de la Diputada en representación de la Provincia. 

La gobernadora, dicen, comenzó a preguntarse eso después de un episodio que pasó inadvertido. Fue cuando, recién llegada de sus vacaciones, afrontaba acusaciones por no haber estado durante la inundación de La Emilia. Carrió apareció ahí para decir que se merecía el descanso. Pero lo hizo cuando el debate público menguaba, lo que solo contribuyó a prolongarlo, para perjuicio de Vidal. La misma mezcla de amabilidad de veneno que decir que cuando dijo que la quiere y la acusó de tener un ministro narco. 

El énfasis de Vidal en rechazar los señalamientos de Carrió la singulariza en Cambiemos, incluso respecto del presidente Mauricio Macri, siempre más contemplativo con "Lilita". Se trata de profundizar un perfil de dureza que, creen los estrategas que trabajan con la Gobernadora, está acorde con el tiempo político que terminó de abrirse para el oficialismo el 1A. Ahí quedó claro para ellos que hay una porción de la opinión que vuelve al menos parcialmente redituable ese tipo de posturas. La forma de llevar adelante el conflicto docente hace juego con eso. Sobre todo si la intuición de Vidal de estar al borde de un triunfo se transforma en certeza porque la suspensión de los paros se vuelve situación permanente, aunque los reclamos sigan por otras vías. 

Eclosiones

En la vereda de enfrente, el peronismo también es escenario de presiones subterráneas que, solo por momentos, emergen. Una de esas eclosiones la protagonizó Florencio Randazzo, que tras difundir su encuentro con senadores habilitó una foto con alcaldes del Grupo Esmeralda que dejó en claro solo una cosa: ese grupo aparece más dividido a medida que él prolonga la incógnita. Mientras, en el entorno del exministor dicen que su lanzamiento está totalmente decidido y que incluso ya trabaja para cerrar "sí o sí" a Felipe Solá, su antiguo jefe, como primer candidato a Diputado. También acordó con Juan Manuel Abal Medina -pieza clave porque es un ex ultra K y porque expresa el alineamiento del Movimiento Evita- un lugar expectante. 

Pero si es cierto que Randazzo está dispuesto a enfrentar a Cristina Fernández de Kirchner, también lo es que, en el vacío y las incógnitas que abre la correlativa indefinición de la ex presidenta, crecen las aspiraciones de otros intendentes. Verónica Magario, que comanda un distrito con un millón de votantes, cree que podría jugar si la expresidenta no lo hace. Martín Insaurralde, hasta hace poco un no K, se vio el viernes en forma reservada con Fernando Espinoza, el otro yo político de Magario. Daniel Scioli también se ofrece, aunque el núcleo duro sugiere que el tiempo de su protagonismo ya pasó. En este contexto, cada vez son más los que se preguntan si, en ausencia de CFK, las diferencias son tan grandes que impidan la unidad antes de las PASO. (DIB)