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| "Gobernar sin el afecto del pueblo" | |||
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Se acerca la fecha del cierre de listas para las próximas elecciones legislativas de medio término. En el marco de una creciente polarización, alentada por el propio Gobierno de Cambiemos, las mismas simularán una suerte de PASO pero presidenciales. Aunque se eligen senadores y diputados, de fondo se dirime la elección presidencial del 2019.
Que el Gobierno de Macri es una coalición que expresa intereses minoritarios cada vez es más claro. Al principio de su mandato se expresó en la definición de gobierno de CEOs, por la composición de funcionarios del área privada en su gabinete. Durante el transcurso de estos meses, se demostró por la transferencia de recursos hacia grupos concentrados, que empezó con la ley a favor de los fondos buitres apoyada por legisladores del FpV-PJ y Frente Renovador. En los primeros meses del año ya se conoció que la pérdida del salario real durante el 2016 fue de un 6,5%, mientras el Gobierno pretende cerrar paritarias por debajo de la inflación esperada.
El contexto internacional no ayuda a Macri. Mientras pretendía emprender una etapa de apertura al mundo, los países centrales se cierran sobre sí mismos, alentando tendencias nacionalistas en el terreno económico, que traban la "lluvia de inversiones" en países como Argentina, por "lluvia de misiles" para hacer demostraciones de poderío militar que oculten la crisis mundial con epicentro en Estados Unidos y Europa.
En ese marco, Macri se apoyó en los "dadores voluntarios de gobernabilidad". Por un lado en gobernadores que no tienen nada que envidiarle, como Alicia Kirchner; o la propia dirigencia tradicional que se divide entre quienes continen hasta que no les queda otra que llamar a medidas para descomprimir, hasta los que apuestan a una estrategia de desgaste, donde el Gobierno se doble pero no se rompa.
La polarización electoral vislumbra dos minorías. La que encabeza Macri y la que encabeza Cristina. Pero ambas no escapan a la crisis de representación de las formaciones políticas tradicionales que recorre el mundo. Por fuera de uno o a lo sumo dos candidatos, los espacios históricos que ocuparon el peronismo y el pro-radicalismo no encuentran expresión política clara, una fuerte identidad que cohesione su espacio político.
El peronismo depende para ganar las elecciones de Cristina, y Macri de Vidal. Pero ambas no garantizar conquistar la hegemonía sobre distintos sectores de las clases sociales para gobernar. Parafraseando a Maquiavelo en El Príncipe, me limito a concluir que es necesario que el príncipe tenga el afecto del pueblo, sin lo cual carecerá de recurso en la adversidad (cuando la adversidad internacional ya llegó a la Argentina).
En este marco nace la oportunidad de que surjan nuevas identidades propias del tiempo en el que vivimos. Ya la propia crisis económica internacional, y sus consecuencias sociales y políticas, generan las condiciones para el cuestionamiento del sistema capitalista que ordena el reparto de con suerte migajas, en la vida de miles de millones de seres humanos en el mundo. La "era de Trump" de misiles absurdos alienta al cuestionamiento de los intereses imperialistas, que pondera las ganancias de unos pocos, por sobre la vida de millones.
Volviendo a parafrasear al padre de la Ciencia Política, Maquiavelo, los grandes quieren oprimir y el pueblo limita su deseo a no ser oprimido. Una acertada audacia de la izquierda, pasa hoy por poder combinar esos factores, para elevar las aspiraciones de ese pueblo que produce las riquezas. De limitarse al deseo de no ser oprimido, a desear la libertad y organizarse para esa tarea.
Imagen ilustrativa: "Les Sabines arretant le combat entre les romains et les sabins" de Jacques Louis David.
Virginia Gómez. Exclusivo para Cadena BA. 17/04/2017
Licenciada en Ciencia Política (UBA). Docente. Staff de "La Izquierda Diario"
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