04-12-2021
"Oportunidades de una polarización audaz"
Por Virginia Gómez  @mavirginiagomez

Hace unos días el politólogo Andrés Malamud twitteaba que en este país con ajuste y represión no se gobierna. Tal vez esa sea la síntesis de lo que supuestamente ocurre pos2001, donde la población, en particular las clases medias estafadas por los bancos y los desocupados, le pusieron un límite a este régimen social y tiraron abajo a un Gobierno. Causaron una crisis tal que en pocos días vimos una sucesión de presidentes.

El primer perdedor, fue el partido radical, que se hundió como expresión política de los sectores medios. En dos días, un partido centenario se desintegró. Pero al PJ le costó un Duhalde, suplantado por el kirchnerismo. Néstor Kirchner intentó con Cobos y los movimientos sociales ensayar un proyecto de partido transversal, pero la crisis del campo se lo impidió. Una disputa entre sectores de las clases dominantes, le dijo: "mi voto es no positivo".

Ese fantasma del 2001 sobrevuela a los restos del radicalismo, que respiran dentro de Cambiemos; y al interior del PJ, que en verdad quisieran volver al bipartidismo del péndulo en el régimen y no depender del 30% que sólo consigue CFK.

Pero no solo los partidos tradicionales de la Argentina aún temen volver a aquella pesadilla, donde reinaba el clima asambleario. La dirigencia peronista y burocratizada de los sindicatos, pagó el costo del 2001, con el proceso conocido como "sindicalismo de base" que se inició apenas se recompuso la economía por los vientos de cola que venían desde el plano internacional. Una nueva generación de trabajadores que tenía aspiraciones, y para cumplirlas veía en sus delegados un obstáculo.

Pero desde el 2014 que los trabajadores empezaron a perder poder adquisitivo, empezó la ruptura política con el kirchnerismo. Caída del salario real que se repitió en el 2016, con el Gobierno de Macri que ataca las condiciones de vida de incluso un sector que lo votó en el balotaje para que pudiese llegar a la Casa Rosada.

Estamos a pocos meses de las elecciones de medio término. Con los docentes en el medio del campo de batalla, el Gobierno convirtió su estrategia electoral en una forma de gobernar. Polariza para fidelizar a su base del 30%. Actúa como oposición, cuando gobierna. Una minoría intensa, sin vocación hegemónica, que no está apoyada en los sindicatos y un partido como el peronista, pero que cuenta con el visto bueno de un sector importante de la burguesía concentrada ligada al agro y el mercado externo.

A su favor juegan los kirchneristas que desde sus bancas o sindicatos partidizan las luchas que podrían pararle la mano al Gobierno. Allí la única estrategia es desgastar, contener para poder volver, y aceptar el liderazgo en las urnas de Cristina Fernández.

La contundencia del paro general del 6 de abril y de los docentes a nivel nacional del martes 11, le ponen un límite al Gobierno, aunque parece dispuesto a cruzarlo a diario. La represión en la Panamericana y en el Congreso lo demuestran.

Ante esta situación los trabajadores y estudiantes que militan por una alternativa independiente desde el Frente de Izquierda, tienen la oportunidad de mostrar un camino para enfrentar el ajuste que quieren que pase con represión. Pero para eso hace falta más audacia de la que tiene el Gobierno, y romper la contención peronista.  

Virginia Gómez. Exclusivo para Cadena BA. 12/04/2017
Licenciada en Ciencia Política (UBA). Docente. Staff de "La Izquierda Diario"