24-04-2017
"El Plenario del MASA y el compromiso militante del sindicalismo peronista"
Por Alberto Lettieri (Historiador) @albertolettieri
El viernes 31 de marzo, el predio Calfucurá de FOETRA, ubicado en Ezeiza, desbordó de militancia y de peronismo. Peronismo del verdadero, comprometido con la doctrina y con los valores del Justicialismo. Alrededor de 2500 dirigentes y militantes caracterizados pertenecientes a sindicatos nucleados en el Movimiento de Acción Sindical Argentino se reunieron para celebrar un plenario que pareció ser la contracara de la marcha del pasado 6 de marzo de la CGT. Recordemos que entonces el Triunvirato a cargo de la tradicional central obrera se mostró timorato y reticente a avanzar más allá de las críticas a las políticas del Gobierno de Cambiemos y, cuando al fin decidió anunciar un Paro General, declinó precisar la fecha de su realización. Esto desencantó a la mayoría, y creó las condiciones apropiadas para que un pequeño grupo organizado y radicalizado cercara virtualmente a los oradores, que se vieron obligados a buscar refugio en el propio ministerio frente al cual habían decidido protestar. Finalmente, la fecha llegó: la nueva medida de fuerza será el próximo 6 de abril. Pero la imagen de debilidad que ofreció esa conducción no consiguió ser borrada, y mucho le costará hacerlo.

Queda claro que los dirigentes de la CGT no son improvisados, y que la incómoda situación fue el producto de las diferencias internas que atraviesan a esa central, y que dificultan la adopción de medidas rápidas y efectivas. Sin embargo, la imagen de la conducción de la CGT con los pies en polvorosa, provocada por una militancia que, por más que insista en considerarse como parte del peronismo, en realidad es extraña y ajena, logró el efecto exactamente inverso al perseguido por la movilización. En lugar de mostrar a un pueblo trabajador unido en sus demandas y en su exigencia de profundos cambios en las políticas de Estado, reprodujo dramáticamente la fragmentación que afecta al campo popular en los últimos años. Un año y medio atrás, ese estilo político bullanguero y provocador propició la victoria de Cambiemos. Preguntarnos qué es lo que persigue ese mismo sector, alejado ahora del poder, nos conduce al terreno de la psiquiatría antes que al de la reflexión política.

Los sindicatos que componen el MASA tomaron nota, hace ya bastante tiempo, de los riesgos que entrañaba el camino adoptado por la CGT, al alejarse de la conducción de Hugo Moyano en 2012 para formar parte del nuevo espacio, y reafirmaron esta decisión el año pasado, al declinar sumarse a un CGT regida por un Triunvirato, lo que contradecía lo dispuesto en su carta orgánica. Llama la atención al cotejar tanto del documento de fundación del Movimiento de Acción Sindical Argentino hace cinco años, cuanto en la Declaración de Ituzaingó, la coherencia y continuidad en el tiempo de los fundamentos y argumentos: su compromiso con la doctrina justicialista, su preocupación por el trabajo y la producción, su negativa a aceptar soluciones contrarias a las disposiciones institucionales y su insistencia en privilegiar la construcción de un programa de acción sobre esos fundamentos.

Las intervenciones de ayer no modificaron este molde común. Muy por el contrario, resultó muy llamativo el contraste entre la reunión de ayer y la movilización del 6 de marzo, sobre todo por una diferencia que constituye el parteaguas esencial entre ambos ambos espacios sindicales. En efecto, mientras la CGT está compuesta por dirigentes que revistan en diversos espacios políticos, y dos de los tres dirigentes que la encabezan se posicionan en el Frente Renovador, resulta lógico que esa heterogeneidad limite considerablemente la posibilidad de establecer consensos internos, y que las definiciones en términos de la acción política sean más bien generalistas. En el caso del MASA, en cambio, los gremios integrantes asumen su identidad peronista, y apoyaron unánimemente la candidatura de Daniel Scioli en 2015. También tienen en claro que la solución a los problemas de los trabajadores no se conseguirá recurriendo exclusivamente a los mecanismos de la lucha sindical, ni a la adopción de medidas de fuerza aisladas. Por esa razones, las intervenciones de ayer giraron en torno a 3 puntos esenciales: la definición de un programa actualizado, la definición de un plan de lucha y el involucramiento inexcusable en el proceso electoral de este año, habida cuenta de que la continuidad o eventual modificación del plan de acción del actual gobierno, por más que pueda ser contenido a través da la movilización popular y la lucha sindical, tendrá a las urnas como escenario de definición inevitable.

Es por esa razón que, si bien no faltaron las críticas al gobierno actual, no fueron el único de los ejes ni motivos de preocupación, puesto que -según coincidieron varios de los oradores- las medidas implementadas no han sido sorpresa para nadie, y fueron denunciadas explícitamente en el marco de la campaña electoral. Sí, en cambio, se insistió en la indispensable autocrítica sobre la gestión anterior y las causas de la derrota electoral, en la eliminación del tercio peronista histórico de las bancadas legislativas del peronismo y la insistencia, por parte del gobierno anterior, por denegar reivindicaciones naturales del movimiento obrero, como la supresión del impuesto a las ganancias o la generalización del empleo legal. También se insistió en la necesidad de desarrollar una amplia y efectiva acción territorial para reconciliar a las mayorías populares con el espacio político que históricamente las representa, la definición de un programa efectivo y actualizado para dar respuesta a las demandas y urgencias populares, y, finalmente, el diseño de una estrategia electoral que permita torcer el rumbo del programa de este gobierno, aunque naturalmente garantizando el cumplimiento de su mandato electoral.

No faltó, por cierto, el respaldo a los gremios en pugna, y muy especialmente a los docentes, ni la reivindicación de los DDHH, terreno en el que se manifestaron punzantes críticas a la gestión actual. Pero así como se explicitó la necesidad de torcer el rumbo de las políticas económicas y sociales, también se destacó la necesidad de renovación del peronismo en base a un programa auténticamente peronista, adaptado a los desafíos del presente. Los aspectos esenciales de la ingeniería electoral escogida fueron desgranados por los oradores a lo largo de la mañana, quienes destacaron su preocupación, ya que si bien existe una marea humana dispuesta a manifestar su censura a las políticas de Estado y a exigir un urgente cambio, que sumó a más de 2 millones de participantes en los eventos del mes de marzo, esta carece de conducción. Y allí, en ese ítem tan querido y privilegiado por el peronismo, la Conducción Política, radicaría la principal falencia para conseguir que esas demandas lleguen a buen puerto.

La propuesta del MASA, en vistas a la resolución de estas demandas sociales, consiste en articular la discusión de un programa y la definición de un Plan de Lucha con el impulso de una efectiva renovación política del peronismo, de cara a las elecciones de octubre. Las expresiones de los oradores fueron sintetizadas en la Conferencia de Prensa por el Diputado Oscar Romero, quien señaló la voluntad de respaldar la consolidación de un espacio político competitivo articulado en torno a una sólida definición programática y a las candidaturas de Florencio Randazzo y de Julián Domínguez, considerándose a las PASO como ámbito de definición natural del liderazgo interno.

Tal como puede advertirse, para los aficionados a los discursos políticos intrincados y dilatorios el Plenario de ayer debe haber significado una gran desilusión. No así, por el contrario, para una nutrida audiencia de delegados y militantes que fueron en búsqueda de peras, y encontraron la frutería íntegra. En efecto, las definiciones y conceptos, claros y contundentes, insistieron en anunciar el inicio de una nueva y decisiva etapa en el proceso de reconstrucción interna del peronismo.

La frutilla del postre llegaría 24 hs después en el territorio natural de Romero, la ciudad de Junín, donde se celebró una nutrida reunión de la dirigencia del peronismo no cristinista, con la participación de varios de los principales referentes del MASA. Allí se decidió redoblar los esfuerzos para difundir el "Operativo clamor" en torno a la candidatura de Florencio Randazo, quien, pese a no asistir, avaló la realización del encuentro y, según fuentes informales, ya se habría reunido el martes pasado con Felipe Solá para proponerle una candidatura a Diputado Nacional.

Mientras esto sucedía, una primera marcha de apoyo al Gobierno de Cambiemos se celebró el 1 de abril en diversas ciudades del país, con epicentro en Plaza de Mayo. Si bien las autoridades nacionales trataron de despegarse temiendo su fracaso, la asistencia -numerosa pero muy escueta en relación a las movilizaciones populares del mes de marzo- no dejó de satisfacer a sus organizadores. Claro está, en un año de grandes definiciones, es natural que los contendientes muevan sus piezas, aunque algunos se limiten a dejar hacer, apostando al desgaste de sus adversarios.

Por el lado el MASA y de un importante sector del peronismo bonaerense, el largamente reclamado proceso de renovación, anunciado a mediados del año pasado, ha subido una velocidad. La última palabra, naturalmente, la tendrá el tiempo, ese juez inapelable.

Alberto Lettieri exclusivo para Cadena BA. 2/04/2017

Doctor en Historia, Ex Director Académico del disuelto Instituto de Revisionismo historico Manuel Dorrego, Prof. Tit. UBA, Investigador Conicet, Escritor. 




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