24-04-2017
"El significado de este 24 de marzo"
Por Alberto Lettieri (Historiador) @albertolettieri
La Plaza del 24 de marzo fue parecida pero diferente a otras plazas anteriores. No en lo referido al compromiso con los DDHH y por la condena por las prácticas aberrantes que caracterizaron a la Dictadura Cívico Militar que profesa la enorme mayoría de la sociedad argentina, que continúan intactos. Pero ayer, a este sentido tradicional de la conmemoración se sumó otro, mucho más urgente, que entronca directamente con las multitudinarias movilizaciones del 6, 7 y 8 de marzo, y la impactante marcha federal educativa del pasado martes: el rechazo mayoritario al programa económico del Gobierno de Cambiemos, que ha hundido en poco más de un año casi 2 millones más de compatriotas en la pobreza y la indigencia. No es un secreto para nadie que el modelo económico de Cambiemos replica los de Martínez de Hoz en los 70, y del neoliberalismo en los 80, e incluso supera ampliamente sus expectativas.

Cierto es que, respecto de los años de plomo, las condiciones políticas y civiles son otras, y no es posible compararlas con las que imperaban por entonces. Pero hay muchos gestos y cuestionamientos de parte de las primeras y segundas líneas de este gobierno sobre cuestiones que creíamos saldadas, como el número de víctimas, el intento de reinstalación de la Teoría de los Dos Demonios o la corrosiva afirmación de que "los DDHH no tienen dueño" que preocupan, y mucho, a nuestra sociedad. Faltó -aunque esto no sea una sorpresa- un acto oficial en una fecha que ha ganado, con justicia, protagonismo estelar dentro de nuestras efemérides, al consagrar nada menos que el derecho a la vida, a la libertad y a la propia democracia, en un país en el que, curiosamente, quienes se definían como liberales y republicanos han sido los principales gestores, asesores y beneficiarios de los frecuentes Golpes de Estado que enlutan nuestro pasado.

El 24 de marzo llegó en medio de amenazas de represión a la movilización popular por parte de las autoridades, a través de la aplicación de protocolos redactados especialmente y frontalmente opuestos a nuestras prácticas. Los destinatarios de esas medidas no serían muy diferentes a quienes sufrieron la represión, la tortura y la desaparición forzada durante el Terrorismo de Estado: docentes, trabajadores, periodistas, desocupados, estudiantes… Y aquí el relato que pretende imponerse desde las alturas del gobierno se deshace, ya que, por un lado, las víctimas de la Dictadura no fueron combatientes armados, ya que la lucha armada había concluido el 24 de Diciembre de 1975, sino que a los grupos ya mencionados se sumaban militantes sociales, alfabetizadores, amas de casa, catequistas, sacerdotes que desarrollaban su tarea en barrios precarizados, etc. Por otro lado, por más que hubiera existido una lucha armada, la manera de combatirla en una sociedad civilizada contemporánea no es otra que fortalecer al Estado de Derecho, aplicando todo el peso de la Ley, en lugar de subvertir el orden institucional en beneficio de los sectores más concentrados. Llamativamente, el Presidente Macri se limitó a citar un fragmento del Prólogo del Informe "Nunca Más", en donde Ernesto Sabato sostenía la Teoría de los Dos Demonios. ¿Desconocimiento? ¿Cálculo? En cualquier caso, no deja de resultar preocupante.

Para los más ingenuos, es necesario recordar que los crímenes de la Dictadura Cívico Militar no fueron hechos aislados de mentes desquiciadas, sino la creación de un marco social e institucional de terror e inseguridad que posibilitó fabulosos negocios para un segmento privilegiado de empresarios -que han quedado a resguardo de cualquier iniciativa judicial- y uniformados, y también, para una transferencia drástica de recursos que transformó de tal modo la estructura social argentina, que ya no podría recuperarse. Milagro Sala lleva más de un año de detención injustificada, y ahora nos enteramos del fabuloso negocio que habría cerrado el Gobierno Jujeño de Morales con las tierras de Alto Comedero. ¿Coincidencias? ¿Asociación azarosa?

Las declaraciones y acciones oficiales en este 24 de marzo no podrían haber sido más desafortunadas. Los Organismos de DDHH cerraron el acto denunciando "enormes retrocesos en materia de derechos humanos" durante el Gobierno de Mauricio Macri, caracterizando a su plan como "miseria planificada". Hoy "la carta de Rodolfo Walsh se puede volver a leer, porque el plan económico del Gobierno tiene los mismos objetivos que el de Martínez de Hoz." A lo que el Secretario de DDHH, Claudio Abruj no encontró mejor argumento que sostener que se había tratado de un "acto opositor en el que (los organismos de DDHH)

mostraron un endurecimiento del discurso. Fue un acto en el que se alimentó a un sector político." Para concluir, en relación con los Desaparecidos: "el Nunca Más indiscutible, marca 8500 personas".

Mientras esto sucedía, los legisladores de Cambiemos lanzaron una campaña de desprestigio sobre el tema de los DDHH, fotografiándose con pancartas que llevó el j

Jefe de la bancada, Nicolas Massot, que sostenían que "Los Derechos Humanos no tienen dueño" y "Nunca más a los negocios con los DDHH." La iniciativa generó un amplio repudio, no sólo hacia afuera de Cambiemos, sino también a su interior. El diputado Pablo Tonelli se retiró en desacuerdo con un discurso que juzgó como provocador. Lo mismo hizo Emilio Monzó, titular de la Cámara de Diputados. El Diputado radical Negri, jefe del interbloque, hizo notar la incomodidad de sus correligionarios, y exigió que se difundiera únicamente una foto inicial, sin pancartas. Sin embargo, una vez más los reclamos radicales fueron desoídos y el PRO difundió sin reticencias sus consignas por las redes sociales.

Con las movilizaciones de la semana anterior y la pasada, que sumaron casi dos millones de manifestantes exigiendo drásticos cambios en las políticas oficiales, queda claro que el Gobierno de Cambiemos atraviesa su peor momento. Las disidencias internas lo corroen, y muchos actores que jugaron un papel determinante en el tramado de la Alianza y en la campaña electoral hoy han tomado cauta distancia. Otros, en cambio, proponen quemar las naves, no sólo desempolvando los argumentos sostenidos por quienes enlutaron a la sociedad argentina en su hora más oscura, sino también tratando de confrontar con el proyecto nacional en su terreno característico: la calle. Para ello se ha hecho una convocatoria a una "Plaza del Sí", de la que nadie ha querido hacerse cargo, para el 1 de abril, con el lema de apoyar a "Macri y a la democracia".

Más allá de la fortuna que le quepa a la iniciativa, solo conseguirá ahondar la grieta que atraviesa a la sociedad argentina. Seguramente hay un pequeño porcentaje de compatriotas a los cuales la política económica de Cambiemos le resulta muy favorable. El problema de este Gobierno es que insiste en desoir los reclamos sociales, en desconocer las estadísticas que marcan caídas en el consumo, el empleo, la valoración de su imagen, la transparencia, la violencia, las expectativas a futuro. Sólo se incrementan las medidas de fuerza, las movilizaciones opositoras y los desocupados y suspendidos.

Quizá no vendría mal que alguno de sus asesores más cercanos les soplaran al oído del Presidente Macri aquella contundente definición de un brillante estadista argentino, electo tres veces Presidente de la Nación en comicios de indudable transparencia y respeto por la Ley vigente: "Gobernar es dar trabajo". Con tan poco, el Gobierno no precisaría arriesgarse a improvisadas "Plazas del Sí", ni a referenciarse del lado indebido en la cuestión de los DDHH, ni tampoco a someter a la centenaria UCR a cotidiano escarnio público. Caso contrario conseguirá únicamente proveer a la unidad del pueblo argentino, pero en su contra.

No se engañen, no hay conspiración, ni liderazgo en las sombras, ni siquiera unidad política en la oposición. Sólo hay demandas populares impostergables y datos objetivos de la realidad que fuerzan la unión de esa oposición, desbordando incluso la opinión de varios de sus dirigentes, para provocar un cimbronazo en las políticas oficiales. Con mínimo esfuerzo el Gobierno podría, quizá, encausarlas en beneficio propio, aunque hasta ahora no haya demostrado mayor interés en hacerlo.

Alberto Lettieri exclusivo para Cadena BA. 27/03/2017

Doctor en Historia, Ex Director Académico del disuelto Instituto de Revisionismo historico Manuel Dorrego, Prof. Tit. UBA, Investigador Conicet, Escritor. 




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