18-08-2017
"Momento de decisiones. Entre el lanzamiento de las campañas electorales y el 678 de los trabajadores"
Por Alberto Lettieri (Historiador) @albertolettieri
Después de un año y medio de gestión, el Gobierno de Cambiemos pretende haberle encontrado la punta al ovillo. Según sus argumentos actuales, la causa de todos los males que enfrenta la Argentina no habría tenido únicamente como responsables a Cristina Fernández de Kirchner y a la "pesada herencia" dejada por casi trece años de gobiernos kirchneristas. Habría algo más que permanecía oculto en las sombras, dispuesto a hacer colapsar el virtuoso programa que consagraron las mayorías electorales en el ballotage de noviembre de 2015, y que entre sus puntos más salientes prometía "pobreza cero", la "revolución de la alegría", la "reinserción" de la Argentina en el contexto internacional y mantener todo aquello que estaba bien y cambiar lo que había sido mal hecho por el "populismo". Ya lo habrá adivinado el lector: el gran adversario que, para el Gobierno de Cambiemos, impediría el éxito de su programa de cambios no sería otro que el sindicalismo argentino, prescindiendo de sus alineamientos internos o sus adscripciones políticas o ideológicas. La mixtura entre populismo k y sindicalismo argento, se asevera, también habría dado lugar al nacimiento de un supervillano, especie de síntesis entre Lex Luthor y el Pingüino: Roberto Baradel, a quien los cañones de los medios oficiales atribuyen la responsabilidad de la crisis de la educación en la Argentina y de que cientos de miles de niños deban postergar el inicio de su año lectivo 2017.

De no encontrarnos atravesando una más de las terribles crisis a las que este autotitulado liberalismo argentino -con perdón de los teóricos del liberalismo original- nos hunde con intervalos de 10 a 15 años, la argumentación podría tomarse como expresión de la incapacidad o de la candidez con que los responsables de la gestión pretenden querer apropiarse de los caramelos de los niños en los comedores escolares. Pero la cuestión es gravísima: la carne -y la vacuna en especial- ha desaparecido de la mesa de la mayoría. También parece seguir ese camino el pan, cuyo consumo cayó un 35% antes del anunciado aumento que lo coloca a $50 el kilogramo. El transporte público se ha vuelto un artículo de lujo, por no hablar de los peajes y costos de combustibles que amenazan golpear de muerte los progresos realizados por millones de argentinos en la última década. Pronto volveremos a la lectura a la luz de una vela y a amucharnos en ambientes comunes ante la irracionalidad de las tarifas del gas. En algún momento, el pretendido "voluntarismo" de Cambiemos debía toparse contra una pared, precisamente en ese día en que se mete la mano en el bolsillo y sólo rasca el fondo vacío, los chicos lloran de hambre, no hay dinero para medicamentos y la educación se convierte en artículo de lujo. En ese preciso momento los pueblos salen de su letargo y depende de la capacidad de los gobernantes y de su voluntad de cambiar sus políticas curso que habrá de adquirir el proceso histórico: la comedia y la tragedia están allí, esperando. Dicho más brutalmente, de la voluntad del Presidente Mauricio Macri dependerá de para qué lado del rostro se inclinará la mueca.

Si debemos atenernos a la experiencia previa, no hay mayor lugar para el entusiasmo. Durante 15 meses Cambiemos se esforzó en impulsar un proceso de concentración de riqueza, transferencia de recursos en beneficio de los sectores más acomodados y del gran capital internacional, desfinanciar al Estado otorgando exenciones y condonaciones de deudas a empresas familiares, privatizadas y grupos más concentrados, al tiempo que destruía el mercado interno y obligaba al cierre o a la reducción sistemática de la producción -incluyendo despidos y suspensiones a granel-. La sumatoria entre pago a los Fondos Buitres y endeudamiento inédito a escala mundial en tan poco tiempo debía derivar necesariamente en el desfinanciamiento interno de áreas estratégicas como salud o educación, como inexorablemente terminó sucediendo. En tiempo récord, el indicador de 30% de pobres e indigentes legado por la gestión de CFK trepó a más del 40% con la actual, y nadie puede sospechar que la UCA tenga algún interés conspirativo contra todos los gobiernos argentinos. La pobreza, la miseria, la indigencia, la corrupción, la intromisión en la administración de justicia, los negociados internacionales, las inversiones off shore no nacieron con este gobierno, pero si debemos dar crédito a las denuncias que asumen incluso los propios medios más cercanos a esta gestión, parecen haberse incrementado de modo exponencial.

En las sociedades antiguas, existía la práctica de matar al mensajero que llegaba con malas noticias. Eso no cambiaba la gravedad de la información, pero al menos permitía descargar la impotencia de quienes habían

sido incapaces de prever y evitar el daño. No es necesario consultar a los medios opositores para corroborar que el Gobierno de Cambiemos atraviesa su peor momento hasta ahora, y sólo en sus manos esta detener esa caída. La situación más grave, antes incluso que las variables económicas, parece pasar por la credibilidad. En efecto, las encuestas demuestran que la mayoría ya no cree en la eficiencia que pregona la gestión como su principal característica, y hace tiempo que tampoco acepta el argumento oficial de que Macri sólo gobernaría para los ricos. Más aún, cuando la CGT, urgida por el desastroso estado de la producción, el empleo, la desocupación, las suspensiones, la caída del costo salarial dispone una movilización -ni siquiera un paro aún-, en lugar de agradecerle su tolerancia y cambiar el rumbo de sus políticas económicas, el Gobierno sale graciosamente a desacreditar a la dirigencia sindical y a expresar que la medida responde a motivaciones político-partidarias, la sensación de desasosiego se incrementa brutalmente. Con una responsabilidad de la que habitualmente parecen carecer los oficialismos, la conducción sindical ha evitado recurrir al paro general durante 15 meses, más allá de la creciente presión de las bases y de amplios sectores de la opinión pública. El paro, como sabe cualquiera que no sea trotkista -más allá de la fuerza política a la que remita-, no es un éxito sino el reconocimiento del fracaso en obtener un resultado que satisfaga a las partes a través de la negociación, ya que después del paro sólo queda organizar nuevos paros, y allí un gobierno cede y liquida el capital político, o aborda la vía represiva y termina conduciendo a una sociedad a una crisis terminal. Por ese motivo es que la agresión o el descrédito de una dirigencia sindical que expone su propio prestigio y liderazgo para garantizar la paz y el reacomodamiento de las variables productivas y laborales permite definir la capacidad de quienes dirigen actualmente los destinos del Estado Argentino.

La pregunta cae de cajón: ¿Es posible que un Gobierno tan propenso a confiar en las estadísticas, no advierta la sensación de hartazgo social que impera entre los trabajadores y las clases subalternas, y que rápidamente escala entre las clases medias? Las estadísticas que maneja la administración Macri hablan de la pérdida de un millón de sufragios sólo en la Provincia de Buenos Aires. Las encuestas agregan, además, que el Presidente perforó el piso de credibilidad del 50%, descendiendo a alrededor del 45%, la gestión perdió alrededor de 7 puntos y sólo el 42% conserva cierta credibilidad en el plan económico, mientras que la mayoría siente manifiesto temor por la pérdida del empleo y está convencida de que su futuro será más oscuro que un presente que sólo genera nostalgias sobre los tiempos idos. Incluso la primera espada de Cambiemos, María Eugenia Vidal, cayó 6 puntos, en una consideración pública que aún continúa siendo muy elevada. En síntesis, la sensación que atraviesa a las grandes mayorías trabajadoras es que se ha cambiado lo que estaba bien, se conservó lo que estaba mal y se agregó lo que estaba aún peor.

Por esa razón, Jaime Durán Barba le propinó a un duro reto al Presidente Mauricio Macri. "No se puede gobernar haciendo tonterías", le espetó en reunión de la plana mayor del PRO, haciendo referencia al vergonzoso manejo de la Cuestión Correo Argentino-Socma, que resultó lapidaria en la consideración pública sobre quienes serían los verdaderos beneficiarios de la gestión presidencial. Una vez más, no deberá buscarse en la prensa opositora la revelación de las intimidades de la interna de Cambiemos. Fue el editorialista de La Nación, Carlos Pagni, el encargado de hacerlas públicas.

Y es aquí, justamente, donde los desconfiados sobre la credibilidad de las encuestas, pueden corroborar la gravedad del momento que atraviesa la alianza Cambiemos. En las últimas semanas, publicistas caracterizados del gobierno, como Mirtha Legrand, Pamela David, Baby Etchecopar o Ricardo Darin, editorialistas de La Nación y de Clarín, y hasta el propio Jorge Lanata, han salido a tomar distancias y a aplicar algunos golpes demoledores sobre la credibilidad del Gobierno. Corrigiendo a algún vocero de la gestión, no sólo el peronismo huele la sangre del adversario. También lo hacen aquellos publicistas que han sabido reacomodarse con sabiduría en el transcurso del tiempo. En la apertura de sesiones legislativas, el Presidente Mauricio Macri manifestó su "alegría" frente al curso que estaba adquiriendo el proyecto económico, mientras los científicos del Conicet vociferaban sus justos reclamos, los docentes terminaban de definir un paro total de actividades para la semana próxima, la CGT confirmaba la medida de fuerza y hasta Futbolistas Argentinos Agremiados tomaba una iniciativa similar.

El discurso presidencial, que todos interpretaron como el lanzamiento oficial de la campaña electoral de este año, fue generoso en generalizaciones y tecnicismos, pero escandalosamente precario en cuanto a definiciones políticas concretas. "Menos voluntarismo y más política"-le reclamó Oscar Romero. Los medios más próximos

al gobierno no fueron menos condescendientes. Carlos Pagni, tras pasar detallada nota sobre las causas que deterioran gravemente la integridad presidencial -Correo, Avianca, Panamá Papers, la relación Obedrech- Calcaterra, etc., concluye que "Del "gobierna para ricos" -la oposición- se deslizó a un reproche más corrosivo: "gobierna para un rico"", sin que el Gobierno sea capaz de responder razonablemente a esas acusaciones. Tampoco tuvo un desempeño mejor al poner al sindicalista de Roberto Baradel en el centro de sus consideraciones, adjudicándole la responsabilidad del paro docente motivada en un presunto interés político partidario, al tiempo que naturalizaba las amenazas recibidas por el platense, restándoles importancia.

Si bien Baradel tiene seguidores y críticos , cargarle el sayo de la responsabilidad del fracaso del sistema educativo -un fracaso que se remonta a varias décadas, pero que ahora parece afrontar un estadío de inédita gravedad-, no sólo resulta poco creíble, sino que también invalida cualquier pretensión de supuesta eficiencia de la gestión. ¿Ha sido responsabilidad de Baradel que un año antes el ministro Bullrich haya proclamado la importancia de la paritaria docente nacional, para pasar a negarse a implementarla este año? ¿Cómo puede considerarse seriamente la pretensión de elevar la calidad de la práctica docente y del sistema educativo, cuando se cierran áreas prioritarias del Ministerio de Educación -con la consiguiente catarata de despidos- y la Gobernadora provincial convoca a cualquier hijo de vecino a inscribirse en planillas de voluntarios para "carnerear" el paro docente? ¿Cómo se corrobora su capacidad? ¿Cómo se asegura que no se trate de violadores, asesinos seriales, perversos, delincuentes comunes o calificados? ¿Qué pasaría si, en lugar de un paro docente, se tratara de uno de cirujanos?

¿Es éste el lugar que Cambiemos le reserva a la educación? ¿El desplazamiento del capital docente formado durante décadas por voluntarios sin calificación, sólo para tratar de desacreditar los efectos de un paro entre múltiples medidas de fuerza que sólo pretenden garantizar el trabajo y la producción argentinas, niveles dignos de vida y un acceso razonable a la salud y la educación? En lugar de preocuparse por resguardar los intereses de las grandes mayorías argentinas, el Gobierno aparece cada vez más como una especie de autista, dedicado a sus propias internas por cuestiones de poder o de asignación de negocios o presupuestos, confiando ciegamente en la efectividad de los medios de comunicación para direccionar a la opinión pública. No en vano Sergio Massa alentó a compararlo con la gestión de De la Rúa. Si bien uno de los padres fundadores del liberalismo del Siglo XIX, Alexis de Tocqueville, afirmó con certeza que "Es más fácil para el mundo aceptar una simple mentira que una verdad compleja", la experiencia criolla y universal nos enseña que esa estrategia termina fracasando ante el dictamen inepelable de la caja registradora del supermercado. También Tocqueville nos dejó otros valiosos aportes, de los que rescataré dos: "Lo más importante para la democracia es que no existan grandes fortunas en manos de pocos" y "Cuando el pasado ya no ilumina el futuro, el espíritu camina en la oscuridad." Justamente esta es la sensación que va invadiendo crecientemente a la sociedad argentina: el temor ante el empecinamiento a caminar hacia el futuro sin tomar nota de los fracasos y experiencias del pasado. También que la distancia entre ricos y pobres se incrementa sin solución de continuidad, negando en la práctica lo que se afirma desde las declaraciones oficiales.

Todos sabíamos adonde llevaba el camino propuesto por Cambiemos. La mayoría prefirió no verlo. Ahora, jubilados con sus asignaciones disminuídas y sus remedios gratuitos cercenados, una industria arrasada por el librecambio y la ausencia total de políticas de desarrollo económico y social autónomo, negocios con las cortinas cerradas o a punto de caer a falta de ventas, escuelas privadas que hay visto decaer dramáticamente sus matriculas, mientras las escuelas públicas -que ya no alcanzaban a dar respuesta a la demanda previa- resultan impotentes para recibir a los nuevos desplazados del sistema virtuoso de la abundancia.

Según se anticipó, ni siquiera publicistas y medios alineados con Cambiemos durante el primer año están ya dispuestos a mantener la defensa a rajatabla de la gestión. Se ha citado el editorial de Carlos Pagni de La Nación. También son públicas las expresiones de Joaquin Morales Solá sobre la gravedad institucional de la situación de Milagro Sala. Y Carlos Roberts ha optado por enfrentar a Mauricio con Macri, especie de coloso bifronte que desmiente con la defensa de sus intereses privados y familiares su aparente buena disposición a gestionar los destinos comunes de la sociedad. Del lado de Clarin, Alejandro Borenzstein ha insistido en denunciar, entre sátiras y críticas a la "pesada herencia", a esa especie de lumpenaje encargado de la toma de decisiones políticas, la tríada encabezada por Marcos Peña Braun, más la absoluta carencia de todo sentido de la oportunidad política de los CEO'S y empresarios designados en Ministerios y Secretarías nacionales. El único

con calle y criterio, a su juicio, sería Balcarce, que no sólo es un perro sino que, además, su supervivencia actual esta puesta en duda…

Según podrá advertirse, el escenario de Cambiemos no resulta envidiable. Mucho menos la situación de los trabajadores, los jubilados y pensionados, los monotributistas, los empresarios, los beneficiarios de programas sociales, o hasta los clubes de barrio, que terminaron organizando la Copa "Juanjo Aranguren" como protesta frente a los tarifazos que impiden su supervivencia. Por primera vez, en las últimas semanas, las clases medias han salido a protestar por los cortes de luz, que se han incrementado pese a condonaciones fabulosas de deudas y tarifas siderales, fijadas muy por encima de las pretensiones de las propias empresas. Es natural, entonces, que los pases de factura abunden, que Monzó declare públicamente que debería reemplazarse a Marcos Peña y su entente por alguien que contara con algún rodaje político, como Antonio Sáenz, que Carrió dispare simultáneamente contra Angelici, Lorenzetti, Jorge Macri, Malcorra, y siguen las firmas, que María Eugenia Vidal y Esteban Bullrich prolonguen su eterna interna esta vez en relación al inicio del sistema lectivo, que los radicales que no forman parte del reparto se pregunten que ha quedado del programa del tradicional partido popular de Além e Yrigoyen, entregado sin reservas a las huestes de los sucesores del "Régimen Falaz y Descreído", etc. , y esto sin olvidar el recambio de funcionarios que ha pasado casi desapercibida, y que algunos adjudican a la decisión de los desplazados de no avalar los negocios familiares y corporativos que atravesaban sus respectivas áreas.

Es en este clima de descontento generalizado y creciente descrédito, entonces, que tendrá lugar el paro docente del día 6 de marzo, la movilización de la CGT del 7 y el paro de mujeres del 8. Seguramente serán sólo las primeras medidas de fuerza de un año decisivo para la definición del curso futuro de nuestra sociedad. Ahora que las espadas mediáticas comienzan a oxidarse, y que los nuevos enemigos definidos por el gobierno no alcanzan, ni de lejos, a despertar el descontento de los precedentes -y, en la mayoría de los casos, generan más bien simpatías que cuestionamientos-, el Gobierno de Cambiemos ha resuelto retomar su tradicional carta ganadora, que se ha denunciado aquí hasta el hartazgo, y que ahora corrobora Carlos Pagni: "Para volver del abismo, se aferró a la escalera más segura: la confrontación con el kirchnerismo." Del lado del peronismo de base, la afirmación es confirmada por Fernando "Chino" Navarro: "como Macri no puede hablar del presente, necesita a Cristina candidata. La candidatura de Cristina es funcional a Macri. El macrismo quiere confrontar a Cristina candidata, pero no sé si ella quiere serlo." El referente del Movimiento Evita fue aún más allá, al destacar que: "Hoy Cristina no me conduce, porque ella decidió no conducir", y que ignora si "Cristina quiere ser o no candidata", al tiempo que adelantaba su agrado ante una eventual candidatura de Florencio Randazzo, quien "sería una renovación en la Provincia de Buenos Aires, con él podríamos discutir futuro."

¿Desistirá CFK de su candidatura en beneficio de las grandes mayorías argentinas o, por el contrario, insistirá en la polarización que la beneficia simultáneamente que al Gobierno de Cambiemos? Sus intervenciones no autorizan a abrigar mayores expectativas sobre la eventualidad de un paso al costado. Mucho menos cuando desde diversos sectores de la opinión pública se incrementan las exigencias de investigar y sancionar la corrupción actual, sin olvidarse de los casos que se constaten en las administraciones precedentes. "Incluso en el gobierno que yo integré -afirma el Chino Navarro- tiene que haber culpables y responsables. Si no acabamos con la impunidad, no terminamos con los que dicen que los políticos son todos chorros".

En la última semana otro Macri, que no es Mauricio, llamó nuevamente la atención sobre el oscuro tramado de intereses que parece asociar al cristinismo con el Grupo Socma. En efecto, ante la iniciativa del Frente Renovador de convocar a Franco Macri a Comisión de Comunicaciones, presidida por el massista Juan Brugge, para ser interrogado sobre el caso del Correo Argentino, el padre presidencial lanzó un tiro por elevación muy preciso hacia el factótum de la obra pública del Gobierno Anterior, Julio De Vido. No debe olvidarse que, durante la campaña presidencial de 2015, el fundador del Grupo Socma destacó sus excelentes relaciones con la gestión de la ex Presidenta CFK, quien lo había reconocido como una especie de magnate encargado de las relaciones del Mercosur con la China, y hasta expresó su interés en que el próximo presidente fuera alguien cercano a la Cámpora, en detrimento incluso de las expectativas de su propio hijo.

"-Mirá que yo voy a prisión domiciliaria y vos no", le advirtió Franco Macri a De Vido haciendo referencia a sus evenuales negocios en común, haciendo referencia a sus 86 años que lo eximirían de una eventual prisión efectiva, al tiempo que anticipó que solicitaría que se investiguen a los estudios de abogados que llevaron

adelante la negociación por el Correo Argentino durante los años del Kirchnerismo, cuáles fueron las directivas recibidas de las autoridades y cuáles las exigencias que transmitieron a la empresa. El ex Superministro se limitó a contestar que "-Rechazaba sus ofertas porque eran abusivas", y que actuamos con la misma responsabilidad y celeridad que en otros casos como Suez (Aguas Argentinas), Thales Spectrum (espectro radioeléctrico), Marsans (Aerolíneas Argentinas), Repsol (YPF) y todas las que recuperamos para el Estado Nacional." Cabe consignar que todas esas negociaciones han sufrido graves cuestionamientos, tal como se ha analizado en esta página en ediciones anteriores.

En pocas horas iniciamos unas jornadas que pueden resultar decisivas para el futuro de la Argentina. En ellas comienza a ponerse en juego la confirmación o la redefinición de la orientación del proyecto económico, así también el futuro de las fuerzas políticas argentinas. La CGT, además de la movilización, ha debido realizar ingentes esfuerzos para separarse del abrazo del oso que le tendió Cristina Fernández de Kirchner, y de las acusaciones de partidización de la protesta que, a partir del apoyo de la ex Presidenta, se encargo de viralizar el Gobierno actual. Nada está dicho entonces todavía, pero, una vez más, los trabajadores argentinos han debido encomendar su futuro a la columna vertebral del movimiento obrero. Criticados, cuestionados, desacreditados, vituperados, a la hora de las definiciones -y cuando la política se muestra impotente para dar respuestas adecuadas- los ojos de la sociedad siempre se dirigen hacia ellos. Por algo será.

 Alberto Lettieri exclusivo para Cadena BA. 04/03/2017

Doctor en Historia, Ex Director Académico del disuelto Instituto de Revisionismo historico Manuel Dorrego, Prof. Tit. UBA, Investigador Conicet, Escritor. 




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