24-04-2017
"Cheques escolares: Una solución al paro docente"
Por Belen Marty @belenmarty
Vengo de una familia de docentes. Mis abuelos fueron profesores de geografía e historia del secundario en escuelas públicas y privadas. Mi padre ha trabajado como docente universitario de la UBA también unos cuantos años, lo mismo algunas de mis tías. El tema del salario docente, los paros, la calidad educativa fue tomando cada vez más control de mis charlas con ellos en vez de la batalla de Caseros, la margen de los ríos y la curva de oferta y demanda. ¿Qué pasó en el medio?

La semana pasada, los gremios docentes rechazaron la propuesta salarial del gobierno de la provincia de Buenos Aires y decidieron unirse en un par de 48 horas el próximo lunes 6 de marzo, el día previsto para el inicio del ciclo lectivo. Políticamente, al gobierno de María Eugenia Vidal no le conviene nada, por lo que buscan minimizar el impacto e intentar un acuerdo lo antes posible. Más en un año electoral que necesitan mostrarse fuertes frente a uno de los gremios más delicados. Los líderes gremiales lo saben y sonríen casi victoriosos. Pero lo que jamás se imaginaron fue que, después de años de acompañar el pedido sindical en educación, la opinión pública se les volvió en contra.

Twitter se convirtió en el termómetro de ese descontento. Muchísimos ciudadanos se pusieron de lado de los chicos y decidieron ofrecer sus servicios como docentes y no docentes para que no se ponga en riesgo el inicio de clases. 

"Señora @mariuvidal no soy maestro pero ejercí 25 años la docencia universitaria, seré voluntario no rentado para empezar las clases en fecha", decía uno de los primeros twits que incentivaron al resto a sumarse.

Otro buen samaritano puso: "Me prendo, fui profesor en la UNLu y me tuve q ir x no afiliarme a la cámpora, ahora Gratis para Mariu".
Estas fueron solo dos de las muestras de apoyo al gobierno provincial, y algunos realmente sin interés político más que el de garantizar el derecho a la educación. Pero estas soluciones son solo un parche para tapar el verdadero problema de la crisis educativa. 

Vouchers escolares: ¿Qué son?

La respuesta no es subir el porcentaje del PBI en educación sino achicar desentralizar las decisiones y darle el poder y los recursos a los padres de los chicos en edad escolar para que decidan dónde quieren que vaya el dinero de sus impuestos. ¿Se entiende? La solución la divisó el economista Milton Friedman quien propuso el voucher educativo, también conocido como bono educativo o cheque escolar. Se conserva de esta manera el sistema de educación pública gratuita pero en lugar de subsidiar a la oferta (a la escuela) se subsidia a la demanda (los padres). El gobierno divide el presupuesto que tiene asignado a educación entre todos los alumnos para, de esa manera, saber cuánto le debe dar a cada padre. Los padres podrán dirigirse a cualquier colegio o escuela y depositar ese cheque ahí, ya sea escuela pública o privada. El padre paga la colegiatura con el voucher que recibe gratuitamente del gobierno. 

De esta manera, se rompe con la alianza de gobierno-escuela y se descentraliza el poder de decisión. Al fin y al cabo con este sistema es el padre que decide dónde poner el dinero y sobre todo cuál escuela es mejor para su hijo. Por supuesto, es el padre y no el Estado quien conoce más las necesidades de su hijo.

Las escuelas deberían competir entre sí para dar su mejor servicio. Ninguna querrá perder alumnos a manos de otra escuela porque implicaría perder ingresos. Los directores además no dependerían de órdenes burocráticas superiores que muchas veces hacen que tarden meses para coordinar o cambiar el presupuesto de la escuela. Además, se terminarían los paros, y la violencia que ha estado desatandose los últimos años sistemáticamente. 

De más está decir que esos vouchers no serán admisibles en el bar de la esquina, ni en ningun otro lugar que no sea en la escuela. Cada escuela tendría, entonces, total autonomía para decidir sobre su propia institución: definiría salarios, innovación, refacciones, etc.

Pensemos que hoy hay un gran porcentaje de argentinos que además de pagar impuestos que irán a pagar la educación pública actual, tienen que destinar parte de su salario en pagar escuelas privadas. Es decir, que destinan doble recursos en educación: aquellas que nos sacan con los impuestos y los que destinan voluntariamente en instituciones privadas. Con esta iniciativa los padres podrán elegir entre las públicas pero también entre las privadas, aumentando su abanico de opciones. ¿No es hora, entonces, de darle una chance a esta propuesta?

Belén Marty. Exclusivo para Cadena BA. 26/02/2017

Periodista,  Lic. en Comunicación Social (Univ. Austral), Maestrando en Economía y Ciencias Políticas (Eseade). Ex corresponsal Cono Sur y Cuba de Pamam Post. Gestora de Contenidos de @StaplesAR




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