24-04-2017
"Mi contribución para el debate radical en Villa Giardino: 'Hacia una nueva era política'"
Por Jesús Rodriguez @jesusucr

Este fin de semana habrá un encuentro partidario en Villa Giardino, Córdoba. Es una oportunidad para repasar el camino recorrido y, a la vez, construir consensos para guiar la acción de la UCR dentro de la coalición Cambiemos. Redacté un documento a tal fin, con mis ideas y propuestas. Aquí presento los lineamientos principales y al final incluyo el link al texto completo.

El 14 de marzo de 2015, en Gualeguaychú, la UCR tomó una decisión. Luego de 15 horas de un muy interesante debate, la Convención Nacional del partido definió un rumbo, formuló una base programática y decidió la política electoral que abrió las puertas a la conformación de Cambiemos.

Mauricio Macri fue elegido Presidente de los argentinos como consecuencia directa de esa decisión.

Cien años atrás el radicalismo consagró la soberanía popular como única fuente de poder legítimo en nuestro país. Esas mismas ideas en 1983 catalizaron el interés colectivo para poner fin a la era de las dictaduras.

La UCR abrió las puertas a la creación de Cambiemos y a su posterior triunfo en diciembre de 2015.

En 2015, en continuidad con su compromiso histórico, la UCR optó por el camino que mejor le permitiría contribuir a que el populismo quede a buen resguardo en las páginas del pasado.

Sea con trazos estatistas como en la década del ´40, sea en clave neoliberal como en los ´90, sea en formato nac & pop como en los años recientes, los régimenes populistas argentinos han compartido rasgos comunes: centralización del poder, debilitamiento de los sistemas de controles y contrapesos, desprecio hacia toda oposición política, uso partidario del aparato estatal y rechazo a la búsqueda de coincidencias, necesidad de toda sociedad plural y diversa.

La recurrencia de ese tipo de gobiernos en la Argentina -sumado a extensos períodos autoritarios- han degradado la calidad democrática y limitado el despliegue del potencial productivo de la Argentina.

Sin ir más lejos, los 12 años del proyecto "nacional y popular" dejaron las siguientes hipotecas en el plano económico-social:

·         Crecimiento económico nulo desde 2012 en adelante

·         Empleo en el sector privado estancado

·         40% de informalidad laboral

·         1 de cada 3 personas pobres

·         Inflación promedio de los últimos ocho años mayor a 25%

·         Reservas del Banco Central reducidas a un cuarto de las existentes en 2008

·         Imposibilidad de acceder a créditos internacionales

·         Presión tributaria récord

·         6% de déficit fiscal, el segundo más alto de los últimos 40 años

·         Acuerdos comerciales y financieros costosos, extendidos en el tiempo y realizados dentro de un extravagante alineamiento internacional

Todo esto sucedió a pesar de haber duplicado el gasto público en relación al PIB y de haber gozado de un contexto internacional económico extremadamente favorable para los intereses nacionales.

La UCR en Cambiemos responde a un compromiso histórico con la calidad democrática, que hoy convoca al partido a contribuir en dar vuelta la página del populismo.

No hay recetas para salir del populismo. El gobierno de Mauricio Macri debe escribir las reglas sobre la marcha. En cierta medida, se presenta una situación análoga a 1983, cuando nuestro país delineó la matriz para la transición del autoritarismo a la democracia en la región latinoamericana.

Los primeros esfuerzos de la gestión de Cambiemos estuvieron dirigidos a atender aspectos elementales pero donde los tiempos no admitían dilaciones, entre ellos:

·         Salir del default, normalizar las relaciones financieras con el exterior y recuperar el prestigio internacional

·         Salir del cepo y regularizar el funcionamiento del mercado de cambios

·         Remover innecesarias y nocivas restricciones al comercio

·         Iniciar el complejo sendero de recomposición tarifaria

·         Sanear el INDEC y avanzar en la normalización institucional

En el Congreso -gracias a una posición unificada de la coalición pero con enormes esfuerzos de conciliación frente a una oposición oportunista- se sancionaron leyes importantes que el Poder Ejecutivo presentó para avanzar en el sentido señalado, tales como el pago a los holdouts, el blanqueo de capitales, la reparación histórica a los jubilados, el acceso a la información y la figura del arrepentido en casos de corrupción.

En el plano político, desde el gobierno de Cambiemos se dejó de lado esa lógica de suma cero que se reducía a la dinámica del todo o nada, y se construyó un clima de convivencia desairando a quienes, con conducta de secta y creyéndose dueños de la voluntad popular, anunciaban, una y otra vez, el caos.

Cambiemos se ha mostrado eficaz como coalición electoral y como coalición parlamentaria. Ahora debe convertirse en una sólida y cohesionada coalición política capaz de iniciar una nueva era política.

Esos logros fueron posibles, entre otras razones, por la presencia de integrantes de la familia radical en puestos claves de la administración; por la acción de los legisladores radicales que lideran los bloques oficialistas y, también, por los intendentes radicales que administran casi nueve de cada diez ciudades gobernadas por Cambiemos.

Cambiemos se ha mostrado eficaz como coalición electoral y como coalición parlamentaria. Ahora debe convertirse en una sólida y cohesionada coalición política para iniciar una nueva era política donde el respeto de todos los ciudadanos a la Constitución y las leyes se corresponda con la ejemplaridad de los gobernantes. A su vez, debe ser capaz de sentar las bases de un desarrollo con equidad en el marco de un mundo convulsionado. En suma, se trata de avanzar en los ideales de democracia, solidaridad, igualdad y libertad de toda la vida de la UCR, actualizados con las ideas del siglo XXI.

La fortaleza deviene de congeniar diversidad de ideas en el debate y cohesión en la acción. Cambiemos carece de mayorías parlamentarias y gobierna un país con 17 de 24 provincias bajo administración peronista. Su ventaja radica en la convicción republicana que comparten todos su miembros -esa que cautivó el voto de la mayoría absoluta de los electores tras el primer balotaje de la historia argentina- pero también en el contraste con la actual fragmentación en el universo peronista.

La fortaleza de Cambiemos para avanzar hacia la siguiente etapa estará no sólo en la cohesión hacia adentro sino en el diálogo con otros actores políticos capaces de acordar lineamientos comunes sobre la Argentina que queremos.

Será necesario no sólo consolidar la fortaleza hacia adentro de Cambiemos sino también hacia afuera de la coalición. Debemos convocar a un compromiso de actores políticos que, con objetivos compartidos y metas claras, provea certidumbre y señale un horizonte temporal más allá de los mandatos electorales. La materialización de este compromiso -que no significa compartir listas electorales ni incorporaciones a la administración- contribuirá a aislar a los sectores reaccionarios portadores de utopías regresivas y, a su vez, brindará legitimidad política a nuevas normales legales que se requerirán para llevar a cabo los necesarios cambios estructurales.

Una agenda provisoria de estas reformas muestra la complejidad y exigencia de la tarea por delante:

·         Definir el papel de la Argentina en el nuevo ordenamiento global.

·         Proyectar el espacio regional fortaleciendo el MERCOSUR y dinamizando la relación con los países de la Alianza del Pacífico.

·         Dotar de sustentabilidad intertemporal al sistema de seguridad social.

·         Sancionar un régimen fiscal que regule la relación entre Provincias y Nación.

·         Formular una estructura impositiva, basada en criterios de equidad, que favorezca la inversión.

·         Promover una política social sobre bases universales, acompañada por una red de protección social despojada del clientelismo asistencialista.

·         Modernizar el Estado, cuyas funciones principales -tanto de gestión como técnicas- se encuentran disminuidas y, con frecuencia, colonizadas por intereses sectoriales.

·         Desarrollar acciones políticas que garanticen la plena vigencia de los principios republicanos en todo el país, particularmente en aquellas provincias donde sobreviven resabios de prácticas cuasi feudales.

La UCR tiene ante sí un extraordinario desafío. Así como hace cien años fue protagonista de la construcción que consagró los derechos políticos de los ciudadanos y, al fin de la dictadura, fue artífice decisivo de la transición democrática, hoy le cabe la inmensa tarea de ser parte activa de la acción, desde el gobierno y en la sociedad, para dar vuelta la página de nuestra historia.

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