25-05-2017
"Democracia a lo Bolivia: Evo Morales y la elección ilimitada"
Por Belen Marty @belenmarty
La derecha. Responsabilidad. Elegido. Y pueblo. Son las palabras que utilizó el actual presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, Evo morales, para referirse a la proclamación que hizo su fuerza política Movimiento al Socialismo (MAS) para postularlo nuevamente, y por cuarta vez, como presidente para el 2019.

Todo pasó muy rápido. El sábado mismo se decidió difundir esta proclamación durante el noveno congreso del MAS. Evo aceptó el desafió sin miramientos. Eso hace reflotar la pregunta que aun no encuentra respuesta en la ciencia política y en la realidad, ¿le hace bien una elección indefinida a la democracia en América Latina? ¿Por qué la mayoría de los países de la región tienen cláusulas en sus Constituciones que la prohíben.

Mientras escribo estas palabras se me viene a la mente uno de los casos más emblemáticos de mandatarios que buscaron quedarse en el poder más allá del período establecido por su Carta Magna. Y es el caso del Alberto Fujimori, ex presidente de Perú y su ley de Interpretación Histórica o el actual presidente venezolano Nicolás Maduro. Por eso, Evo no será ni la primera ni la última figura política en buscar gloria y poder. Todos menos honor.

La vía legal que buscará hacer el MAS para perpetuase en el poder es la modificación del artículo 168 de la Constitución Política de ese país mediante la iniciativa de recolección de firmas de -al menos- el 20% del padrón electoral.

"Hermanas y hermanos, si el pueblo dice 'vamos, sí con Evo', ningún problema, vamos a seguir derrotando a la derecha. Tengo mucha confianza en nuestros movimientos sociales, tenemos una gran responsabilidad pensando en las futuras generaciones, en nuestros hijos, en nuestros nietos; es el programa del bicentenario", indicó Evo. 

Ya desde el MAS habían intentado legitimar esta iniciativa a través de un referéndum realizado en febrero de este año en el cual ganó, por un estrecho margen, la opción de no modificar la Constitución para evitar un cuarto mandato del líder cocacolero.

La democracia delegativa de Bolivia

El destacado politólogo argentino Guillermo O´Donnell anticipó en 1992 el tipo de democracia que viste hoy nuestro país vecino. Cualquier tipo de parecido con Argentina claramente no es coincidencia sino la aplicación de decisiones para consolidar una manera de gobernar y hacer política que se aleja del paradigma liberal de una democracia representativa.

El investigador puso sobre la mensa este nuevo concepto de democracia a principio de la década del 90: Democracias Delegativas. En estas democracias quien detenta el poder cree estar autorizada a gobernar como a él (o como a ella) crea conveniente. Cheque en blanco, un poroto. Solo virtualmente limitados por el fin de su período de mandato. 

"El presidente es considerado la encarnación de la nación y el principal definidor y guardián de sus intereses. Las medidas de gobierno no necesitan guardar ningún parecido con las promesas de su campaña: ¿acaso no fue el presidente autorizado a gobernar como él creía mejor?", precisó O´Donell.

Evo repite una receta que le sale bien. Puso los ingredientes en su cuota justa: dejó atrás fracciones separadas para crear un movimiento superador, se pinta a sí mismo como salvador y por encima de los partidos políticos, inventa a las instituciones que ponen palos en la rueda del poder como anti patrias. El cree que por haber sido democráticamente elegido con un porcentaje mayoritario en las elecciones tiene el pase libre para tomar las decisiones políticas que mejor le plazcan (a sus intereses personales). De ahí la base de su legitimidad y capital simbólico.

Es una democracia sostenida por la mayoría. Es esta mayoría lo que les da la legitimidad para avasallar las instituciones y los derechos de los ciudadanos. Y sino la tienen, la necesitan construir. 

"Las elecciones en las DD son un acontecimiento sumamente emotivo, en el cual las apuestas son muy altas: los candidatos compiten por la oportunidad de gobernar virtualmente exentos de todo tipo de restricción salvo las impuestas por relaciones de poder desnudas, no institucionalizadas", añadió.

El presidente se convierte, así, en el caudillo-dios-guía-curandero-líder-todolopuede que la gente "necesita". Volviendo al tema Bolivia, en algún sentido, siempre que se reforma una Constitución existe el riesgo de abrir una caja de pandora, temas que entran por la puerta de atrás y están alineados con el objetivo principal que es, y siempre fue, permanecer en el poder.

Si bien están quienes defienden la reelección ilimitada de los mandatarios con la justificación de poder premiarlos por una gestión efectiva y eficiente, los riesgos de mantener esa cláusula cerrada son demasiados altos. El miedo principal es caer o pasar de tener una democracia representativa liberal, en el sentido explícito de división de poderes y pesos y contrapesos, a una de estas mencionadas democracias delegativas. 

Una mayoría no puede ni debe avasallar los derechos de la minoría. Para entender esto podemos llevar el argumento a un extremo (siempre encuentro esta forma super eficaz) y llegar a pensar que una mayoría puede decidir el futuro de una minoría solo porque está "perdió". Si llegan a decidir que los que visten remera azul no pueden subirse a un colectivo o cualquier otra situación simil porque así lo decidió la mayoría que gobierna, ¿dónde quedan nuestros principios? Y lo peor de todo, ¿dónde quedan nuestros derechos?

Evo ya abrió hace tiempo la caja de pandora y se abanderó como el salvador del pueblo boliviano. Esperemos que el pueblo boliviano sea suficientemente maduro para darle la espalda a esta incontrolable adoración al poder ilimitado del actual presidente. 

Belén Marty. Exclusivo para Cadena BA. 16/12/2016

Periodista,  Lic. en Comunicación Social (Univ. Austral), Maestrando en Economía y Ciencias Políticas (Eseade). Ex corresponsal Cono Sur y Cuba de Pamam Post. 





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