01-10-2022
"Un año de Gobierno macrista y, ¿del peronismo en la oposición?"
Por Virginia Gómez  @mavirginiagomez 

El 10 de diciembre se cumplió un año de la asunción de Mauricio Macri como presidente. En política el tiempo no es una dimensión objetiva, el desgaste de Cambiemos parece mostrarnos un Gobierno que asumió hace más de 365 días. ¿Y el peronismo desde cuándo es oposición?

El precio de la fiesta

En un año, el Gobierno nacional pagó diez mil millones de dólares a los fondos buitre, con la aprobación del Congreso. El presupuesto 2017, también votado en las cámaras, destinará el 32,4 % más que el año anterior para intereses de deuda. Mientras que para salud y educación solo aumentará un 16 % la partida.

Entre enero y septiembre, los bancos ganaron $ 57.508 millones. Hasta octubre, los exportadores obtuvieron $ 292.854 millones de ingresos extras.

Mientras el presidente goza de una dieta mensual de 175 mil pesos, y un juez que no paga ganancias 240 mil, el ingreso promedio de la población ocupada es tan solo $ 9.716 cuando hay un 40 % de inflación.

A su vez, en un año hubo 200 mil despidos, principalmente en el Estado, pero no solo, sin una oposición consecuente de los sindicatos dirigidos por el peronismo tradicional. No elimino el mal llamado Impuesto a las Ganancias, vetó la ley antidespidos, 7 millones de trabajadores sufren el empleo no registrado, la subocupación o desocupación. En la Argentina, un año después, hay 1 millones 400 mil nuevos pobres.

¿Cómo fue posible?

El Gobierno de los CEOs y de las ONGs (como bien señaló Andrés Malamud en una entrevista televisiva realizada recientemente por Maria O' Donnell) construyó el discurso de la pesada herencia haciendo responsable al Gobierno anterior, y delineó dos estrategias que le salieron mejor de lo que ellos mismos esperaban. Un acuerdo de tregua clave, con los dirigentes sindicales del peronismo tradicional, a cambio de las cajas de las obras sociales; una negociación con los dirigentes de los movimientos sociales, con acta-acuerdo de paz social incluida.

El peronismo, que siempre piensa en volver, trabajó en todo momento para el macrismo y por momentos lo hizo mucho mejor que el propio Gobierno.

Desde distintos sectores del vapuleado Frente para la Victoria, abordaron diversas estrategias: de desgaste, de orden, de contención, bajo dos conducciones (a falta de más) pero en un solo cuerpo.

Té para tres

Cristina Fernández, con influencia en el riñón kirchnerista que tiene representación en la Cámara Baja, apuesta a que la propia economía, la falta de lluvia de inversiones y el contexto internacional que se abre con la victoria de Trump en Estados Unidos, haga su propio trabajo, mientras se pasea por Tribunales, da charlas en universidades con sectores de la juventud que apostaron a ser la expresión de la clase dirigente que administraba el Estado (como lo dijo uno de los dirigentes del Movimiento Evita), y se mide en las encuestas de la provincia de Buenos Aires. Una clara estrategia de desgaste, donde la mayor apuesta es que las condiciones de posibilidad trabajen para la vuelta de la conductora y candidata, mientras desde la Cámara de Diputados y algún que otro dirigente sindical de la blanda CTA, posan para la foto de la supuesta resistencia. Que se doble pero que no se rompa.

Por otra parte, tenemos a Jorge Bergoglio, conductor de un sector del peronismo ligado a los movimiento sociales, con buenas comunicaciones con algunos senadores del FpV, que no puede ser candidato pero que juega dentro de la interna. Vía los obispos, permitió que Mauricio Macri se convierta en el primer presidente no peronista, que no sufre un paro nacional en el primer año de su mandato. A su vez, el papa Francisco fue parte de alentar las negociaciones para contener a los movimientos sociales con la Ley de Emergencia Social a cambio de un acta-acuerdo que prevé un diciembre sin conflictos en la calle. Una clara estrategia de contención social, para pasar la navidad, dirigida desde el propio Vaticano. 

El orden lo garantizan los diputados y senadores que le votaron al macrismo las leyes fundamentales para gobernar este año, empezando por la de los fondos buitre, terminando con la del presupuesto 2017, que solo tuvieron la oposición parlamentaria del Frente de Izquierda. Un rol central para la gobernabilidad, y el paquete de leyes fundamentales que fue aprobado lo jugaron los gobernadores, con influencias directas en la Cámara Alta. Dentro de este sector se encuentra también el massismo que con un discurso demagógico se ubica como opositor u oficialista según le dictan las encuestas.

Cuenta regresiva para un nuevo año

El escritor Jorge Luis Borges en "El libro de los seres imaginarios" describe a la anfisbena, figura mitológica que bien puede representar al peronismo en este momento. Un cuerpo de imagen similar al de una serpiente que destila veneno, que posee dos cabezas en sus extremidades, que se alimenta de los cadáveres que quedan en su camino, que va en dos direcciones, pero que si se parte se regenera y se vuelve a unir. No por casualidad, Borges describe que en ciertas regiones de América se la denomina la madre de las hormigas, esos seres laboriosos de los que anfisbena se alimenta.

Si se la parte, como decía, se regenera y vive. Solo hace falta que las hormigas se organicen para evitar ser devoradas. Condiciones para ello hay, lo demuestran los propios números del primer año de Macri. Pero el veneno representado en dirigentes sindicales y sociales del peronismo tradicional quiere impedirlo.

El desarrollo del Frente de Izquierda en esta situación es expresión del propio año del Gobierno, y del rol pasivizador de la "oposición" peronista, que mientras hace cálculos electorales, permite que el macrismo profundice la "herencia": peores condiciones de vida de los trabajadores en sus más diversas formas de contratación, jóvenes obligados por las circunstancias a abandonar sus estudios, mujeres que no obtienen respuestas después de los multitudinarios pronunciamientos por Ni Una Menos.

En esta coyuntura, el Frente de Izquierda que viene de realizar un acto con 20 mil asistentes, tiene el desafío de atraer hacia la organización de sus filas, a aquellas hormigas que rechazan el ajuste y también la tregua y quieren organizarse en sus lugares de trabajo sin distinguir entre efectivos y precarizados, entre nativos y extranjeros, ni varones ni mujeres. A los jóvenes trabajadores que repudian a la casta de políticos profesionales que se enriquece mientras pauperizan las condiciones de vida del pueblo trabajador; como a quienes no quieren que se destine más presupuesto a los intereses de deuda que a entidades como el Conicet, a ciencia y educación. A quienes quieren un fin de año sin presas políticas y exigen justicia por Nelson Cardozo, el joven asesinado por penitenciarios, en Jujuy: la nueva capital de la represión y la impunidad. A quienes acompañarán este 20 de diciembre, a 15 años del 2001, a los trabajadores y trabajadoras de las fábricas recuperadas Zanon y MadyGraf que producto de la crisis están atravesando una difícil situación.

Se avecina un nuevo año del gobierno de Cambiemos. Comienza la cuenta regresiva hacia la batalla electoral, donde no está descartado que se vea atravesada por nuevos escenarios donde trabajadores, jóvenes y mujeres resistan los planes del gobierno. Este escenario se puede desarrollar mientras profundizan su experiencia con el peronismo en la "oposición responsable", que tiene como fin garantizarle estabilidad al Gobierno de Macri a cambio de que empeoren las condiciones de vida de las hormigas laboriosas. Esa experiencia deberá acompañar con audacia el Frente de Izquierda, como parte de construir una herramienta política independiente. 

Virginia Gómez. Exclusivo para Cadena BA. 11/12/2016
Licenciada en Ciencia Política (UBA). Docente. Staff de "La Izquierda Diario"