27-06-2017
"Navegando sobre aguas turbulentas"
Por Alberto Lettieri (Historiador) @albertolettieri
Una encuesta realizada por la Consultora de un funcionario nacional, Eduardo Levy Yetati - Director del BICE-, registró una caída significativa en la intención de voto en la Provincia de Buenos Aires de Mauricio Macri durante el mes de noviembre (pasó de 36% a 29%), quedando empatado con Cristina Fernández de Kirchner , quien también bajó, pero de manera más atenuada, del 31 al 29%. En tercer lugar aparece Sergio Massa, quien, a diferencia de los anteriores, aumentó del 17 al 21 %, mientras que la opción otros candidatos subió del 11 al 12%, y quienes no saben del 6 al 8%.

Si bien debemos tomar los datos con los cuidados que merecen las encuestas electorales en la actualidad, no sólo en nuestro país sino a escala mundial, de todas manera es posible realizar un mínimo ejercicio de reflexión en vistas a las elecciones el año próximo.

La primera cuestión a considerar consiste en que ninguno de los tres actores políticos que se ofrecen como opción ha confirmado su participación en los comicios de 2017. Uno de ellos, obviamente, queda descartado por su desempeño de la función presidencial. En cuanto a CFK no queda claro aún si competirá y, en caso de hacerlo, si lo haría en el distrito de la Provincia de Bueno s Aires, y Sergio Massa baraja diversas opciones de candidaturas para el Frente Renovador, según cuáles sean las alianzas y candidatos que finalmente ocupen la arena electoral bonaerense. También hay otros interrogantes que complican aún más el panorama, ya que, por ejemplo, la imagen positiva de María Eugenia Vidal que registra la mayoría de las encuestas es muy superior a la de Mauricio Macri, pero no queda claro cuánto le aportarían a las candidaturas de, por ejemplo, Jorge Macri o Lilita Carrió. Lo mismo cabe decir en los casos de CFK o de Massa. Pero además hay un dato adicional muy importante, y es que la suma entre otras opciones y los indecisos alcanza el 20%. ¿Cuánto arrastraría de este porcentaje, por ejemplo, una eventual alianza entre Massa y Margarita Stolbizer? ¿Cómo jugarían en este escenario los posicionamientos de distintos sectores del PJ? ¿Frente a una eventual polarización de la elección entre el cristinismo y el Gobierno Nacional, como se repartiría el porcentaje de votantes restantes?

Una conclusión al menos es bastante clara, y ya la hemos venido adelantando desde hace un año y medio atrás: la polarización entre Mauricio Macri y CFK es un excelente negocio para ambos, pero vacía el campo de la política, a convertirla en una disputa ideológica -real o, más bien, imaginaria- entre enemigos, desalentando el atractivo de opciones más moderadas y democráticas. Hemos coincidido con varios analistas al caracterizar a Cambiemos como un cristinismo fashion, muy similares en sus formas, en su escasa valoración del debate democrático y del pluralismo, e incluso en sus alianzas corporativas. También han manifestado similitud al momento de tratar de descalificar a la oposición democrática del PJ, Bloque Justicialista, el FR y hasta, en ocasiones, del GEN o del PS, tildándola como aves de rapíña u oportunistas. En el caso del cristinismo, el ninguneo incluye a la mesurada acción de una CGT recientemente unificada, después del estallido que provocó en su interior el gobierno anterior. Curiosamente, sin el esfuerzo de esa oposición no hubieran funcionado este año las instituciones argentinas, pero ese parece ser un dato menor para los cultores y beneficiarios de la "grieta".

De este modo, mientras el oficialismo parece dispuesto a mantener la alianza actual con mínimos retoques, el problema se traslada a la oposición, necesitada de ganar las elecciones para forzar un cambio de rumbo de proyecto económico muy similar al de Martínez de Hoz o de Cavallo, que tanto daño causara a las grandes mayorías y a los intereses de la Nación Argentina. CFK acaba de convocar a la formación de un frente que incluya a los sectores perjudicados por este modelo "como la salud, la educación, la ciencia y hasta el comercio, más allá de las diferencias partidarias e ideológicas", al tiempo que abogó por un recambio de dirigentes que, a su juicio, debería incluirla, aunque no llegó a dar el ejemplo, dando ese paso al costado que muchos consideran indispensable para garantizar la reunificación del campo popular. 

El desafío más decisivo es el que tienen aquellas fuerzas políticas y sociales atacadas habitualmente tanto por el Gobierno como por el cristinismo, ya que no solamente deberían convertir sus habituales acuerdos legislativos en un "frente programático y electoral común", sino además conseguir ser visualizados públicamente y asociados con un programa de acción coherente y democrático, que permita convencer a las grandes mayorías populares que es posible afrontar el futuro con expectativas teniendo como norte un programa de desarrollo productivo y social acorde con las preocupantes condiciones que plantea la situación internacional. 

De este modo, mientras cristinismo y macrismo apelarán al pasado, tanto para reivindicar sus gestiones cuanto para infundir miedo ante una eventual victoria de su enemigo, la oposición democrática deberá navegar sobre aguas turbulentas, y conseguir instalar esperanzas más sólidas que la siembra ajena de temores. 

Y finalmente, también evitar la dispersión del sufragio, ya que en tanto una elección con tres fuerzas políticas podría beneficiarla, una de cuatro más alternativas sólo parece favorecer la polarización entre gobierno y cristinismo.

Alberto Lettieri exclusivo para Cadena BA. 3/12/2016

Doctor en Historia, Ex Director Académico del disuelto Instituto de Revisionismo historico Manuel Dorrego, Prof. Tit. UBA, Investigador Conicet, Escritor.




PI Global Media