27-06-2017
"Intolerancias"
Por Alberto Lettieri (Historiador) @albertolettieri
Al final del túnel que servia como oráculo a la Vicepresidenta Michetti no se ve todavía la luz. Solo asoma diciembre, como prólogo de un año electoral donde estará en juego el futuro del actual proyecto neo-liberal en la Argentina. Dos escenarios que preocupan, y mucho, al gobierno nacional, que parece encontrarse en medio de un ataque de nervios. No es el único. La magnitud del desafío del año próximo ha provocado reacciones similares que atraviesan el tinglado político.

Para empezar, se han conocido números, y muy preocupantes. Los datos difundidos por el INDEC registran una caída de la economía del 3,7% interanual y una baja acumulada del 2% del PBI. Precediendo a esta revelación, la comparación de la actual política económica con la de la dictadura cívico-militar y los años 90, y sus terribles consecuencias para la sociedad argentina, formulada por alguien tan poco afecto a las declaraciones altisonantes como Roberto Lavagna, removió el tablero político. Marcos Peña salió inmediatamente a descalificar al prestigioso economista del Frente Renovador, lo que motivó a su vez una contundente respuesta de Sergio Massa. Sin embargo, Lavagna no fue el único en advertir -lo hacen cotidianamente desde Aldo Pignanelli hasta Espert- sobre la inviabilidad de un proyecto en el cual el Ministro de hacienda precisa un dólar bajo, y el Presidente del Banco Central le seca la plaza de pesos ofreciendo intereses que destruyen cualquier posibilidad de inversión productiva. Si a esto le sumamos el endeudamiento inédito e irresponsable, el incremento del gasto público que beneficia socios y parientes, y también pretende evitar un rechazo mayor a las políticas oficiales, la catástrofe esta asegurada. Y esto sin pasar a evaluar las eventuales implicancias del resultado electoral en los EE.UU., tanto para nuestra situación internacional cuanto en sus repercusiones internas.

El gobierno de Macri ha ingresado en un cuello de botella. Para su pesar ha descubierto -tarde- las consecuencias de feudalizar la administración para repartirla en fragmento entre corporaciones y grupos de interés cuyos intereses poco tienen que ver con el bien común, pero que, para peor, se constituyen en antagonistas al momento de explotar hasta el último retazo de las riquezas de la Nación. Por eso es que el gobierno de Cambiemos vive en internas permanentes, sin que haya una doctrina o un programa capaz de poner freno a tanta avidez. El gobierno, simplemente, se limita a responder con concesiones a las presiones de los poderosos -quita de retenciones agrícolas, mineras, fondos buitre, empresas de energìa, aerolíneas, etc,- o de aquellos que puedan embarrarle la cancha con su organización, como ha ocurrido con el fondo de $ 30.000 millones que el Movimiento Evita y las cooperativas consiguieron arrancarle en reciente negociación. Quienes están desorganizados o se expresan apelando únicamente a sus derechos constitucionales son, en general, voces perdidas en medio del desierto.

Lilita Carrió continuó marcándole la cancha al Presidente Macri, no sólo con Angelici o Lorenzetti, sino ahora también con un reto público al soberbio retoño de la JP Morgan, Alfonso Prat Gay, pichón dilecto de la diputada chaqueña en un momento en que se ha quedado aislado de todo respaldo dentro del gabinete, a excepción del propio presidente, que no desea una confrontación con un holding tan poderoso. Las voces reclamando cambios en el gabinete se multiplicaron al interior del espacio Cambiemos, y no sólo afectan al soberbio joven "estrellita", sino también al Susana Malcorra, por su poco satisfactorio desempeño a cargo de su ministerio. Cumpliendo la norma aplicable a la UCR -donde hay 3 radicales hay 2 internas-, siendo ella misma radical debìó desplazar a su vice-ministro, para desarticular la conspiración yrigoyenista que se extendía a su alrededor.

Asì, el ataque de nervios se extendió por todo el arco político. Con Carrió enseñándole a Prat Gay los rudimentos de la Constitución Nacional por twitter Con Michetti tratando de desempatar una votación en flagrante contradicción con los reglamentos de la Cámara, lo que le exigió una nueva disculpa pública ante su ignorancia. Con Peña Braun, Quintana y Sturzenegger esmerilando al ministro de Hacienda. Con Aranguren reculando ante los gobernadores de las provincias petroleras y el anuncio de la condonación de la deuda a las empresas energéticas, pese a los subsidios y beneficios extraordinarios que reciben. Con el gobierno nacional sellando un pacto para suspender los despidos hasta el fin del verano, y la UIA denunciando el acuerdo como anticonstitucional. Con Vidal tratando de lanzar a Monzó al mar, sin salvavidas, en la Provincia de Buenos Aires. Con el fracaso del proyecto de sufragio electrónico ante las fundadas sospechas sobre su vulnerabilidad y los pases de factura entre ministros, responsables y legisladores de Cambiemos, con los radicales afirmando que no están dispuestos a jugarse la cabeza por un gobierno que sólo les ha ofrecido migajas, y los gobernadores del peronismo denunciados como señores feudales por no avalar el proyecto, dejando de ser así los virtuosos garantes de la gobernabilidad, tal como los consideraba otrora.

Pero la corriente eléctrica no fue patrimonio de Cambiemos. También Graciela Caamaño se permitió dudar de la salud mental de Carrió, a la que consideró una especie de hermana gemela en carácter de CFK. Una CFK que recurrió al reality como forma publicitaria gratuita para denunciar la campaña persecutoria que le impondría Bonadío. Una campaña que no resulta necesario ser militante desconocer, aunque resulte más complicado desentrañar cuáles son las razones que las sostienen, a qué plan responden y quienes son los involucrados en ella.

Anticipando la estrategia ahorrativa de CFK, la Cámpora decidió lanzar un nuevo y extemporáneo ataque contra el Diputado Bossio, responsable -a juicio de la agrupación- de todos los males de nuestro país, incluídos tal vez el Empréstito Baring Brothers y el asesinato de Dorrego. Tal el tenor, por cierto, de las declaraciones de la Diputada Mayra Mendoza, a las que salió a responder frontalmente el Presidente del Bloque Justicialista, Oscar Romero, quien declaró que "Los argentinos estamos cansados de los métodos que entienden la lógica del enfrentamiento y la persecución del que piensa distinto como algo natural". Para la Cámpora, Bossio ha cometido un delito imperdonable: ha puesto límites a sus delirios. Junto con la renovada crítica a Bossio, ahora parece pesar una restricción a la aparición pública de Axel Kicillof, a consecuencia de las permanentes internas que ha experimentado históricamente esa agrupación.

Para colmo, ganó Trump, y acaba de fallecer Fidel Castro. En un mar bravío de oleaje amenazador, el gobierno de Cambiemos parece avanzar hacia el futuro navegando una cáscara de nuez. Sólo lo salva la dispersión de la oposición, tal vez el principal mérito que pueda exhibir en su gestión, aunque mucho del crédito deba adjudicarse a aquellos mismos que le granjearon su acceso a la presidencia.

Alberto Lettieri exclusivo para Cadena BA. 26/11/2016

Doctor en Historia, Ex Director Académico del disuelto Instituto de Revisionismo historico Manuel Dorrego, Prof. Tit. UBA, Investigador Conicet, Escritor.




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