Un maestro y el ex delegado de Perón entre los primeros asesinados por la dictadura del '76
18-02-2026
24-03-2016 | las Primeras Víctimas del Golpe Militar
Un maestro y el ex delegado de Perón entre los primeros asesinados por la dictadura del '76
En la misma noche del 24 de marzo de 1976 el maestro Isauro Arancibia, fundador de CETERA y el militar, peronista revolucionario Alberte fueron de los primeros asesinados por la dictadura cívico militar que inició esa misma noche la más oscura y sangrienta época de la historia argentina. 
A 40 años del golpe cívico militar de 1976, hay que resaltar que hay muertes, que por ser las primeras, son simbólicas. Alberte, un militar peronista y revolucionario en Capital Federal y Arancibia, un maestro, fundador del gremio docente en Tucumán, no fueron casualidades, fueron un adelanto del horror que viviría la Argentina durante más de 7 largos años.

"Para imponer el proyecto educativo iniciado el 24 de marzo de 1976, se necesitaba la muerte de un maestro. Para legalizar el desguace de la Nación, y miles de millones de dólares desaparecidos, se empezó robando a ese mismo maestro un par de zapatos nuevos. Si a las nuevas generaciones debe educárselas en la dignidad, se requiere no poner una bandera de remate sobre los recuerdos. Esta es la vida apretada de un maestro, Francisco Isauro Arancibia, uno de los fundadores de la CTERA, al que se robó el par de zapatos. Este texto es un intento de rescatar de los forajidos los zapatos robados. Para entonces retornarlos. No es justo que un maestro ande descalzo por el cielo", escribió  Eduardo Rosenzwaig sobre el asesinato de Isauro Arancibia en "La Oruga y el Pizarrón", libro de Ediciones del Pensamiento Nacional; de 1993, en tiempos del "indulto menemista" a los genocidas ya era una realidad.

Isauro Arancibia fue acribillado a balazos en el local del gremio docente tucumano, el 24 de marzo de 1976, junto a su hermano Arturo. Maestro desde muy joven, fue de los primeros dirigentes docentes populares en la década del '50, siendo uno de los dirigentes combativos en la "gran huelga docente del '58" cuando se luchaba por el Estatuto del Docente, por la enseñanza laica y libre, por la equiparación salarial de los maestros provinciales con los nacionales.

Bernardo Alberte, Víctor Lorenzo, Luis Carnevale fueron también parte de los primeros asesinados en la noche del 24 de marzo de 1976, entre cientos de detenciones y primeras desapariciones por parte del régimen que instaló la noche mas oscura y siniestra de la historia argentina.

El mayor Bernardo Alberte, había sido edecán del presidente Juan Domingo Perón y luego con Perón en el exilio, fue durante un tiempo su "delegado personal"; militante de la "resistencia peronista" y hombre del "peronismo revolucionario" fue arrojado a través de la ventana de su departamento, en un sexto piso, por una "banda de asesinos" integradas por militares y policías de la Federal en la madrugada del Golpe.

"'¡Alberte, te venimos a matar!', gritaron los hombres del Ejército que vestían uniforme de combate. Y el teniente coronel retirado Bernardo Alberte supo que hablaban en serio. Intentó alcanzar su pistola, pero no le dieron tiempo. Lo agarraron entre varios y lo arrojaron al vacío. Su cuerpo destrozado fue llevado al Hospital Militar y a la comisaría 31 de la Policía Federal, pero el crimen quedó impune. Durante años su hijo Bernardo y sus hermanas recorrieron los estrados judiciales, donde sólo encontraron odio, indiferencia y cobardía. La causa quedó cubierta por el polvo y el olvido. Como el nombre mismo de Bernardo Alberte, ex delegado de Juan Perón y ex secretario general del Movimiento Peronista en los duros años del onganiato. Un rato antes de que llegaran los visitantes de la noche, el Yorma, el Tintorero, como lo conocían amigos y enemigos, había tecleado una carta al comandante en jefe del Ejército Jorge Rafael Videla, denunciando el secuestro y asesinato de Máximo Altieri, un joven militante de su agrupación (la Corriente Peronista "26 de Julio"), y los intentos de bandas armadas, integradas inequívocamente 'por elementos de seguridad', que habían pretendido secuestrarlo a él mismo", escribió alguna vez Miguel Bonasso, en Página/12.
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Otros asesinados ese mismo día fueron Víctor Lorenzo, concejal en Córdoba Capital por la Juventud Revolucionaria Peronista, quien fuera ejecutado, el día del golpe, de un tiro en la cabeza en la cárcel local y don Luis Carnevale, senador nacional por la misma provincia, secuestrado y desaparecido ese día. Por "peronistas" dice la "memoria colectiva" de la Docta.