26-09-2026
"El momento que Macri deje de decir y empiece a hacer"
Por Belen Marty @belenmarty

La vuelta de la serie norteamericana "House of Cards" con una nueva temporada el viernes pasado no pudo haber llegado al país en mejor momento. La realidad argentina no tiene nada que envidarle a la serie de Netflix: hipocresía, manoseo político, rosca propia del Congreso Nacional, puja entre el Banco Central y el Poder Ejecutivo y un ingrediente secreto que no tienen en el país del norte: la inflación.

Cual soldados esperando alrededor de una radio el anuncio del fin de la segunda Guerra Mundial nos encontramos algunos argentinos el martes pasado esperando el discurso del Presidente Mauricio Macri en el Congreso. Salvando las inmensas diferencias, el mandatario argentino se refirió al fin de otra guerra: la guerra de la discordia y de la mentira.

Con un discurso leído y practicado y fiel a su estilo de oratoria, con palabras sencillas (dejando de lado el estilo cuidadamente improvisado de Cristina Kirchner) dio el parte médico de la República luego del traspaso presidencial el pasado diciembre. Y el diagnóstico a corto plazo no fue demasiado alentador.

"Pero lo primero que tenemos que hacer es reconocer que no estamos bien, aunque nos duela, aunque cueste. Pero es la forma de poner el punto de partida en búsqueda de ese horizonte que todos soñamos. Y hoy vengo acá a proponerles una hoja de ruta en la cual espero que se apasionen, que se enamoren de ese futuro que podemos conseguir", preciso el presidente en su comienzo.

Macri organizó perfectamente su discurso. Nombró uno a uno las enfermedades que tiene hoy Argentina y luego se refirió a los síntomas de dichas enfermedades. Y, en general, el tratamiento que eligió para tratar el problema fue el adecuado. Es decir, acertó en los remedios pero en la práctica todavía está atendiendo al paciente (la Argentina) con placebos. Veamos por qué.

Por un lado, explicó Macri, que hace una década que la Argentina es uno de los países con mayor inflación del mundo, con un promedio anual arriba del 20 por ciento y una inflación acumulada aproximadamente de 700% en los últimos diez años. Además, sostuvo que la causa principal de esta inflación fue "la utilización del Banco Central para financiar el gasto público y atender los servicios de la deuda, tanto emitiendo pesos como usando sus reservas".

Con esto, añadió el presidente, "sometió a la población a una suba de precios constante que daña, sobre todo, a los hogares que menos tienen".

Al decir esto, el presidente contradijo los polémicos dichos de la ex directora del BCRA Mercedes Marco del Pont que había dicho en 2012 que "Es totalmente falso decir que la emisión genera inflación, los aumentos de precios tienen su raíz en la oferta y el sector externo".

Sin embargo, salió publicado el sábado en Perfil que Macri en febrero le pidió a EE.UU. que interceda ante sus empresas por la inflación. ¿No era que bajaría la inflación si dejaban de emitir? ¿O es, como dice irónicamente que el economista Roberto Cachanosky, que el BCRA depende del gobierno norteamericano?

Cualquier liberal hubiese firmado el discurso que dio Macri sin pensarlo. Por supuesto que van tan solo tres meses de mandato, pero, como decía mi ex novio, mejor que decir, es hacer.

Criticó férreamente el déficit fiscal, pero sus políticas hasta el momento se centraron solamente en cambios superficiales para paliar el gasto. Cambios de maquillaje, sutiles.

Básicamente, Macri sigue creyendo que el problema no es el tamaño del Estado (y las verdaderas tareas que este debe cumplir) sino una correcta administración. ¿Por qué, sino, continuaría con las políticas de Futbol Para Todos o financiando Aerolíneas Argentinas?

"Para impulsar el turismo y nuestra economía, vamos a cumplir nuestra promesa de hacer de Aerolíneas Argentinas una empresa bien administrada que sirva para que tengamos un país más conectado sin que sea una carga para todos los argentinos", expresó Macri.

El ex Jefe de Gobierno porteño entiende que un país no puede crecer con empleo público. Que el desempleo no se vence contratando más personal, eso sería como una serpiente persiguiendo su propia cola.

Dejar de mentir en estadísticas, en la contratación de licitaciones, en investigaciones judiciales, es el primer paso. Aunque suene como sentido común, en Argentina muchas veces este el menos común de los sentidos.  

"El modelo de inclusión social y crecimiento, del que tanto habló el gobierno anterior, nos llevó a la pobreza y a la exclusión", sostuvo el mandatario en su discurso. Mayor pobreza estructural fue la consecuencia de seguir ciegamente un paquete de medidas populistas.

La pobreza es el estado natural del hombre. Por miles de años (pensemos en la edad media, y antes de eso), el hombre vivió sucumbido en la pobreza, sin grandes avances tecnológicos y con poca esperanza de vida. Lo contrario de eso es la creación de riqueza y la posibilidad de salir adelante.

Sin un Estado que se aplaste con impuestos (inflación) y trabas eso es posible. Macri tiene la posibilidad de que Argentina se enderece y vuelva a caminar el sendero del progreso. La teoría ya la sabe y lo dejó demostrado en su discurso. 

Ya lo anticipaba Juan Bautista Alberdi: "¿Qué exige la riqueza de parte de la ley para producirse y crearse? Lo que Diógenes exigía de Alejandro: que no le haga sombra".

Ahora a esperar. En la cancha se ven los pingos. 

Belen Marty. Exclusivo para Cadena BA. 6/03/2016

Periodista,  Lic. en Comunicación Social (Univ. Austral), Maestrando en Economía y Ciencias Políticas (Eseade). Ex corresponsal Cono Sur y Cuba de Pamam Post.