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| 16-10-2015 | 4ta conferencia | |||
| Especialistas expusieron sobre La Plata y su relación con el paisaje y las representaciones de sus habitantes | |||
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En el cuarto encuentro que forma parte del Ciclo de conferencias denominado "La Plata y el paisaje como oportunidad para la ciudad", que tiene como objetivo que la UNESCO reconozca la ciudad dentro de la categoría "Paisaje urbano cultural", expuso el ingeniero agrónomo Alfredo H. Benassi; y el antropólogo, especializado en Antropología Urbana,Ramiro Segura.
Las palabras preliminares las brindó Rubén Pesci, arquitecto y presidente de la Fundación CEPA, una de las entidades organizadoras del evento e impulsoras del proyecto: "Hay que hablar de la gestión académica del proyecto que tiene que ver con este ciclo de charlas, que está abierto a todo aquel que pueda decir algo referente a los valores de la ciudad. En noviembre habrá un seminario de reflexión sobre la categoría de paisaje cultural, que es una denominación nueva que se está discutiendo porque no está afianzada, por su novedad. Hay pocos ejemplos en el mundo, por eso merece ser reflexionado y trabajado. Podemos contribuir a que los grandes expertos internacionales vean a esta experiencia platense como uno de los caminos para definir una cuestión importante de los paisajes en el mundo de hoy".
Por su parte, el ingeniero Benassi, comentó su experiencia en torno a la investigación que desarrolló sobre los espacios verdes consolidados en la ciudad, que luego trató de "interpretar lo histórico desde lo numérico para después abordarlo cualitativamente. El territorio es una materia viva, porque la sociedad lo vive y lo construye".
Asimismo, el especialista en la materia contó que para realizar su trabajo investigativo se partió desde la definición europea de Paisaje, en la que se pusieron de acuerdo muchos países "porque es una definición muy buena, desde nuestra postura epistemológica y ética nos parece interesante porque plantea que el paisaje es como lo percibe la población, ahí converge un escenario de distintos campos de conocimiento, y la interrelación de la cultura con la naturaleza".
El estudio se basó en un muestreo de 4303 árboles y un total de 42 hectáreas, que arrojó un resultado único porque la "consolidación de las especies que conforman espacios verdes, han tenido una diferencia de 15 o 20 años, además estas especies guardaban una simetría espacial, en una cierta homogeneidad de suelos, esto nos ha dado un patrimonio de calles arboladas y paisajes urbanos con plazas centrales y barriales".
En tanto, el modelo teórico que se llevó adelante fue la observación de las coberturas arbóreas y vegetales con sus distintas tipologías, relacionándolas con los tipos de superficies, porque los espacios verdes son polos urbanos de filtración de las precipitaciones, "queríamos saber cuánto permeables eran. Además vimos que lo que predominaban eran los árboles, entonces analizamos la diversidad botánica. También nos centramos el estado fitosanitario en el que se encontraban las especies por una cuestión de seguridad pública", agregó.
A su turno, el antropólogo y autor del libro "Segregación y diferencia en la ciudad", Ramiro Segura, compartió un estudio basado en "mirar la ciudad desde el punto de vista que tienen de ella, aquellos que quedan por fuera del trazado, que habitan en barrios segregados de la periferia pobre de La Plata".
Desde una mirada puesta en las manifestaciones sociales y culturales, Segura se abocó a comprender lo que denominó "Cartografías discrepantes", es decir, ver cómo las personas que habitan la periferia de la ciudad imaginan la ciudad y realizan representaciones de ella.
"Los modos en que las personas de los barrios usan la ciudad y una eventual conflictividad que puede haber respecto a los espacios públicos platenses. No tenemos circuitos homogéneos, sino que se entrelazan y se encuentran en algunos puntos, hay una estructura de interacción, los sectores de los barrios tienen un vínculo instrumental con la ciudad, a la cual se acercan a trabajar, o al hospital, y a veces escuelas", señaló.
En cuanto al reciente enrejamiento del Teatro Argentino, el antropólogo sostuvo que muchos jóvenes de la periferia habían encontrado ahí un espacio, "los espacios abiertos, significa que no tienen garantías, porque una idea de un espacio público totalmente domesticado sería la abolición de lo público, porque si es un espacio de creatividad, discusión y emergencia de cosas nuevas, es imposible que alguien lo regule. Ahí hay un juego interesante, que cosas se pueden hacer y cuáles no, es una cuestión complicada. En la medida que lo dejas abierto a los usos y la historia es difícil regularlo".
Por último, para concluir, sintetizó: "Hay que desestabilizar la forma, es productivo, porque nos ayuda a ver la ciudad de otra manera, una ciudad que cambia ante nuestros ojos y a veces no queremos ver, y en ese sentido nos fuerza a imaginar nuevas ciudades"; según consignó Diario Platense.
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