26-08-2026
24-08-2026 | ECONOMÍA Y ENDEUDAMIENTO
La morosidad de las familias se dispara y el endeudamiento se vuelve cada vez más precario
Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) advierte sobre el fuerte deterioro de la situación financiera de los hogares. La mora de las familias con bancos llegó al 12,8% en junio de 2026, mientras que en las billeteras virtuales alcanzó un récord del 30,1%. Casi 6 millones de personas tienen deudas en situación irregular.

La morosidad del sector privado con el sistema financiero alcanzó el 7,6% en junio de 2026, según un informe elaborado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA). Si bien el indicador mostró una leve baja respecto del 7,7% registrado en mayo, continúa en niveles históricamente elevados. El dato más preocupante se encuentra entre las familias, cuya mora bancaria llegó al 12,8%, luego de 20 meses consecutivos de incremento.

El estudio señala que el deterioro del crédito familiar está impulsado principalmente por préstamos personales y tarjetas de crédito, que concentraron el 73% del saldo irregular. A esto se suma el crecimiento acelerado de la morosidad en las billeteras virtuales: pasó del 7,3% en noviembre de 2024 al 30,1% en junio de este año, superando incluso el máximo registrado durante la pandemia, que había alcanzado el 27,1% en mayo de 2020.

Para CEPA, la reducción de la mora bancaria no implica necesariamente una mejora de la situación de los hogares. El informe sostiene que los bancos endurecieron las condiciones para los clientes con dificultades de pago y desprendieron parte de sus carteras irregulares. De esta manera, una parte de los deudores habría migrado hacia billeteras virtuales, empresas de cobranzas y prestamistas informales, en un proceso que el estudio define como una “precarización del endeudamiento”.

La magnitud del fenómeno se observa también en la cantidad de personas involucradas. Según el informe, existen 20,97 millones de deudores entre bancos y billeteras virtuales, de los cuales 5,91 millones se encuentran en situación irregular. Las billeteras concentran 2,90 millones de morosos, mientras que 1,66 millones tienen deudas irregulares únicamente con bancos y otros 1,36 millones presentan incumplimientos en ambos tipos de entidades.

El deterioro también aparece asociado a la pérdida de poder adquisitivo. CEPA señala que desde la asunción de Javier Milei el salario real registrado cayó 8,7%, mientras que la pérdida alcanza el 18,7% si se utiliza para la medición la canasta de consumo de la ENGHo 2017/18. En este contexto, el informe plantea que el crecimiento del endeudamiento no puede explicarse únicamente por decisiones individuales de consumo, sino que también refleja una insuficiencia de ingresos para afrontar los gastos cotidianos.

El mapa de riesgo muestra una situación especialmente delicada: la denominada Situación 4, de alto riesgo, concentra el 45,7% del monto irregular, equivalente a $6,73 billones. La Situación 5, considerada irrecuperable, ya acumula $3,86 billones, de los cuales el 64,6% corresponde al canal digital. Al mismo tiempo, los menores de 34 años representan el 38,7% de los deudores irregulares y el 72,6% de ellos mantiene deudas con billeteras virtuales.

La morosidad tampoco se distribuye de manera homogénea en el territorio. La Rioja encabeza el ranking con una tasa consolidada del 23,1%, seguida por Catamarca y Santa Cruz, ambas con 20,6%, San Luis con 20,5% y San Juan con 20%. En el otro extremo se encuentran La Pampa, con 8,7%, CABA con 10%, Entre Ríos con 12,6%, Santa Fe con 12,7% y Córdoba con 12,9%.

Frente a este escenario, CEPA cuestiona la ausencia de una política pública específica para abordar el sobreendeudamiento de los hogares. El informe sostiene que tanto el presidente Javier Milei como el ministro de Economía, Luis Caputo, mantienen una postura de no intervención y consideran el endeudamiento como un problema entre privados. Mientras tanto, la combinación de salarios deteriorados, menor acceso al crédito bancario y expansión de alternativas financieras de alto costo configura, según el estudio, un escenario de creciente fragilidad para millones de familias.